Tienen los brujos una Biblia

No existe un texto único autorizado por el que se rijan las creencias de todos los brujos. Cuando los brujos europeos empezaron a ser perseguidos, hacia la época en que empezó a generalizarse el uso de la escritura y la imprenta, dado que, evidentemente, quienes poseían esas habilidades, los sacerdotes y monjes cristianos, no iban a enseñarlas a los brujos, las creencias y prácticas de los brujos europeos se transmitían oralmente. 

Existen algunos escritos acerca de otras tradiciones mágicas y hechicerías, en especial el Atharva Veda de la India, pero esta colección de conjuros, hechizos y rituales se fundamenta en el panteón hindú y las costumbres sociales indias. Fragmentos de hechizos, encantamientos y rituales de la antigua Asiria y las civilizaciones primitivas de Oriente Medio se conservan todavía, y, por supuesto, es muy numeroso e importante el material existente en las tumbas y papiros egipcios, así como en el Libro de los muertos tibetano. La mayor parte de ese material es fragmentario, en gran parte ininteligible, y seria preciso modificarlo en grado considerable para que encajara con las creencias y tradiciones de la brujería. 

El llamado Evangelio de los brujos, que dio a C. G. Leland un brujo italiano en la década de 1880, es poca más que una leyenda sobre la existencia de la diosa, que recibe el nombre de Aradia. En resumen los brujos carecen de un libro santo. 

Por otro lado, podría decirse que los brujos no tienen una sola Biblia sino muchas, pues cada brujo o grupo de brujos posee un libro de las sombras, que es una amplia recopilación de rituales, ceremonias de iniciación, invocaciones, encantamientos, conjuros, conocimiento de las propiedades de las hierbas y las diversas técnicas que usa la asamblea de brujos. Parte de este material es tradicional y es trasmitido de padres a hijos. Otra parte es el resultado de la investigación y modificación de rituales procedentes de otras culturas ya publicados, misma cultura de los brujos. Debido a la creencia generalizada en los dioses femenino y masculino, la manera similar de entender la práctica de la brujería y la existencia de un simbolismo compartido por todos, estos «libros de las sombras» suelen ser parecidos, pero también muy a menudo presentan diferencias. Una asamblea que actúe en el desierto no usará los mismos símbolos que otra cuya actividad se desarrolle a orillas del mar. Las fuerzas naturales de la zona difieren, no en esencia sino en grado y nomenclatura. Por otro lado, cada asamblea de brujos tiene sus propias predilecciones: por ejemplo, algunos se dedican por completo a la curación, otros se interesan principalmente por la adivinación y el exorcismo; los hay que practican desnudos y otros lo hacen vestidos. 

La falta de material escrito en el pasado se explica también por la tradición de destruir su Libro de las sombras cuando un brujo o bruja fallece. Por supuesto, en el pasado eso era una precaución juiciosa. También por tradición este material se consideraba secreto, y muchas iniciaciones brujeriles todavía incluyen un juramento o voto de secreto. Ahora que los practicantes de la brujería ya no corren peligro de que les persigan legalmente, y cuando ya se ha publicado buena parte del material que antes era secreto, no es necesario seguir mateniendo ese carácter secreto de la practica a rajatabla, y el público tiene a su alcance una serie de «libros de las sombras» utilizados por brujos actuales. Así pues, el investigador so puede consultar varios de esos textos, pero nadie, por mucho empeño que pusiera mello, cotejando y extrayendo todos los puntos de acuerdo, podría obtener una «Biblia» autorizada ni siquiera un libro de oraciones Comunes.