Son los brujos anticristianos

Todos los brujos respetan a Jesucristo y su evangelio de amor. A pe-sar de que el evangelio presenta la terminología de la sociedad patriarcal en la que nació Jesús y, en consecuencia, utiliza los conceptos de mono-gamia y monoteísmo que son ajenos a las creencias de los brujos, su sa-biduría impone respeto. Por otro lado, los milagros de Jesús evidencian que fue experto en el uso de poderes que todos los brujos reconocen y usan, poniéndolos al servicio de su culto al amor y al espíritu que todo lo abarca.

Las organizaciones que se crearon alrededor de las enseñanzas de Cristo y que con tanta frecuencia las han negado, o elaborado de un modo absolutamente ajeno a su mensaje, son harina de otro costal. No fue Cis-r to, sino la Iglesia, la primera en proclamar la inexistencia de los brujos y afirmar que creer en ellos era una herejía, y más tarde afirmó lo Contra-rio, que los brujos existían y que no creer en ellos era herejía. No fue Cristo sino la Iglesia la que, tras quinientos años de tolerancia, aunque no aceptación plena, de la creencia en la reencarnación, Convirtió esta creencia en una herejía. No fue Cristo sino la Iglesia quien decidió que el mandamiento «no matarás» significaba «no matarás a nadie excepto he-rejes, asesinos, ladrones, brujas, musulmanes, paganos y cualesquiera otros cuya matanza reciba la sanción de las autoridades eclesiásticas». No fue Cristo sino la Iglesia la que inventó la Inquisición y mató a millones de judíos, gitanos y brujos en Europa durante un período de cuatro siglos. No fue Cristo sino la Iglesia la que, en el siglo vi, inventó el diablo cor-nudo y con patas de macho cabrío, el cual, en los Evangelios, es simple-mente la expresión de un punto de vista contrario, el tentador, y forma parte del propio debate interno de Cristo en el desierto. Los brujos no se oponen a que cualquiera practique la religión más significativa para él. No hacen proselitismo ni intentan convertir a nadie a la religión primitiva. Creen que los humanos atraviesan muchas vidas, han de pasar por muchas etapas de comprensión y alcanzar sus destinos. Si se les solicita, ofrecerán ayuda, consejo o enseñanza, pero no los im-pondrán a quienes no los deseen. Si los brujos se oponen a algo es al recorte de la libertad de elección, a los dogmas restrictivos que dañan y limitan el progreso espiritual y a todo lo que es doloroso y perjudicial, pues la piedra angular de la «Igle-sia» brujeril se expresa así: «armonía y libertad dentro del amor».