Qué utensilios usan los brujos

En los «tiempos de las hogueras», los años de persecución, los brujos usaban unos utensilios muy simples, que eran objetos domésticos co-rrientes: un cuchillo, un cordel con nudos, un palo o vara (disimulado como una escoba), una olla con tres patas, una taza y velas de sebo. Solían poseer también un bastón de madera, frecuentemente terminado en for-ma de Y, lo cual servía como asidero del pulgar pero, en realidad, sim-bolizaba los dos cuernos del dios. Cuando no era demasiado peligroso hacerlo, se tallaban unos símbolos en el bastón, e incluso podía ostentar en el extremo unos cuernos auténticos. Los brujos también tenían una re-serva de sal, grasa de cerdo (la base común para los emplastos de los bo-ticarios) y, por supuesto, bayas y hierbas. La cera de abejas era otro de los materiales que se guardaban en la casa, y se usaba en la confección de talismanes y muñecos. Tales objetos se podían fundir fácil y rápida-mente cuando amenazaba el peligro. Muchos brujos mantenían abejas para asegurarse una buena provisión de cera así como de miel, que usa-ban en la preparación de sus remedios. Cuando se abolieron las leyes contra la brujería y ésta dejó de ser ile-gal, los utensilios adquirieron una mayor complejidad. A la lista men-cionada se añadió un quemador de incienso (los brujos anteriores se li-mitaban a echar hierbas fragantes al fuego). El cuchillo se sustituyó por dos, uno de mango negro (el atame) y otro de mango blanco. La taza se cambió por un calce. En la taza, los cuchillos y el quemador de incienso se pintaban o grababan inscripciones mágicas, símbolos a menudo deri-vados de la tradición oculta más que de la brujería. Algunos brujos insis-ten en que el mismo brujo que los usa debe fabricar. se los cuchillos. Tam-bién se añadió un espejo a la lista de utensilios. Aunque el espejo parece que se usaba ya en tiempos remotos, no era un objeto corriente en las ca-sas de los pobres. Los brujos no usaban los es ríos, para lo cual se servían de aua jos con fines adivinato-, en una olla pea negra o sumergiendo una piedra negra en ella. g

Algunos brujos utilizan el pentáculo o pentagrama, una estrella de chi-co puntas formada por dos triángulos que se entrecruzan y trazada con una sola línea ininterrumpida, aunque deriva de la tradición hebraica. Sin embargo, es un símbolo poderoso que muestra la unidad de los cinco sen-tidos, la fusión de lo masculino y femenino y los cuatro elementos de la vida junto con el espíritu. Es un símbolo muy antiguo y se han encontra-do especímenes en las ruinas de Babilonia. Los brujos llevan con fre-cuencia un pentagrama como distintivo, de la misma manera que los cris-tianos llevan un crucifijo. Muchos brujos disponen de una mesa o altar de hechizos que se utili-za sólo para actividades rituales y mágicas. A menudo, pero no siempre, hay una imagen de la diosa en el altar, el cual se adorna con velas. Las velas son utensilios tradicionales, pero las primitivas y sencillas velas de sebo han sido sustituidas por velas de cera coloreadas, y en la actualidad hay muchos hechizos en los que se usan velas negras, blancas, rojas o verdes con propósitos específicos. También son numerosos los brujos que disponen de sus utensilios personales, colgantes, anillos, piedras de formas raras, cajas de hechizos con dibujos complicados y muchos otros. Los utensilios no son absolutamente necesarios. Su utilidad se redu-ce a la de ser una ayuda para la concentración mental, conseguir el esta-do de ánimo apropiado y contribuir a la invocación y transmisión de energía. Un brujo eficiente puede trabajar sin ningún utensilio, aunque es difícil realizar una magia potente sin ellos. Algunos consideran que tener un altar complicado y provisto de pal-matorias de plata, incensarios y otros utensilios, así como una antigua y valiosa imagen de la diosa, permite mostrar la reverencia adecuada a los dioses. A otros eso les parece inadecuado para una tradición en la que la riqueza material significa poco y la ostentación jamás ha jugado papel al-guno. Estos últimos creen que la tradición oculta, que hace hincapié en los rituales complicados y el uso de metales preciosos y joyas, puede ha-ber causado este cambio que deploran. A la inmensa mayoría de brujos les gusta que sus altares tengan un bonito aspecto y poseer objetos pre-ciosos, pero no les importa trabajar en la mesa de la cocina con los uten-silios más humildes, si es necesario, o incluso realizar actos mágicos sin ningún utensilio cuando la situación lo exige. No obstante, los utensilios de los brujos en el pasado han planteado tantos interrogantes que será mejor responderlos en detalle.