¿ ES LA RELIGION WICCA?

Un grupo de personas se reúne en una colina arborizada, al lado del río Missouri. Las estrellas titilan y res­plandecen alrededor de la Luna llena en la parte más alta de los árboles que circundan el lugar. En medio de los anti­guos robles, las luciérnagas zumban y hacen destellar sus luces espectrales. El aire de la noche todavía está calmado.

Cuarenta personas rodean una resplandeciente hoguera, cogidos de las manos, centran su atención en la mujer que se encuentra frente al fuego. Dejando ver apenas su silueta por efecto de las llamas que saltan, ella empieza a ejecutar una invocación a la Diosa.

Las palabras, que al principio son muy suaves y se van haciendo cada vez más fuertes y más claras, brotan de sus labios diciendo: 

"Diosa de la Luna. Tú, la que tienes todo el poder; nos reunimos aquí en esta noche de Luna llena para rendirte un homenaje".

Las ramas se quiebran en medio del fuego de la hoguera. 

"Dios del Sol, el magnífico. Tú, posees todo el poder..."

La invocación termina. La mujer levanta sus manos hacia el cielo, al tiempo que el grupo empieza a moverse en círculos, en el sentido de las manecillas del reloj y a un ritmo lento.

Las personas que están ahí -algunos vestidos con mantas encapotadas para cubrirse la cabeza y otros en traje de callealigeran el ritmo de sus pasos. Cantu­ rrean en un tono bajo y monótono; sus palabras son incomprensibles al principio.

La madera cruje. Los rayos de la Luna van decayendo. Los pies descalzos se mueven en medio de la maleza. Ahora el movimiento es rápido. Cada vez más rápido. El grupo, prácticamente vuela alrededor de la hoguera y la mujer se para en medio de ellos mientras que todos diri­ gen sus mentes hacia su propósito específico.

Después de un rato, la mujer ordena detenerse. Instan­ táneamente el grupo se detiene y sus miembros, en forma simultánea, señalan con sus manos hacia la silueta de la mujer. Ella resplandece, irradia, se estremece y dirige la energía que han proyectado entre todos hacia ella, hacia la diosa, quien está representada a través del orbe bri­ llante en el cielo.

- Adoración de la diosa y del dios.

- Reverencia por la tierra.

- Aceptación de la magia.

- Aceptación de la reencarnación.

- No hay participación en actividades proselitistas.

Los practicantes de Wicca veneran a la diosa y al dios. Según su punto de vista, las religiones occidentales actual­ mente están fuera de equilibrio. La divinidad se refiere normalmente a dios (en oposición directa a la diosa). Dios padre es un término común. El concepto de varón "salvador" que desciende directamente de las divinidades masculinas, es bastante difundido inclusive por fuera del cristianismo. Los representantes de estas organizaciones -sea en condición de oficiales, religiosos, sacerdotes o ministros- son usualmente masculinos, aunque esta situación ya está cambiando poco a poco. Para resumir, la religión contemporánea de Occidente enfoca buena parte de su atención en la masculinidad.

Los practicantes de Wicca son diferentes. Ellos ven la naturaleza como una manifestación de lo divino, por esta razón es que sostienen que una divinidad masculina vene­ rada sin una deidad femenina es, en el mejor de los casos, efectiva solamente en un cincuenta por ciento. Los dos sexos existen en la naturaleza. Si la naturaleza es una manifestación de la divinidad, entonces la divinidad tam­ bién se manifiesta en formas masculinas y femeninas. Por lo tanto la práctica actual de la Wicca, normalmente (aunque no siempre), está centrada en venerar a la diosa y al dios, a los dos -no al uno, ni al otro por separado-.

A pesar de que este concepto puede parecer sorprendente en el mundo de hoy, ciertamente no constituye algo nuevo. Las religiones antiguas están llenas de divinidades de ambos sexos y hoy en día las religiones de muchas par­ tes del mundo están en concordancia con este concepto.

Es así como Wicca es una religión basada en la venera­ ción de estas dos divinidades: la diosa y el dios. Con mucha frecuencia, se han llegado a considerar como energías gemelas o manifestaciones no físicas del poder, aspecto que ya fue discutido en la primera parte de este libro.

La religión Wicca está en total armonía con las prácti­ cas y principios de las antiguas religiones. Esto no significa que constituya un paso hacia atrás. La Wicca ha transformado su estructura para hablar el lenguaje de estos tiempos. Tampoco es una bofetada al cristianismo o a cualquier otra religión contemporánea basada en la masculinidad. La Wicca es una religión alternativa y que satisface a sus adeptos.

La tierra es un organismo viviente, un regalo de las divinidades. Otras religiones predican que la tierra es un mundo de ilusión; un lugar donde se acumulan créditos que serán cobrados después de la muerte o, simplemente, un instrumento que los humanos pueden y deben "domi­ nar y someter". Los practicantes de Wicca, en contraste con esos pensamientos, respetan la tierra.

Muchos miembros de la religión Wicca pertenecen a organizaciones o grupos ecológicos dedicados a detener el sacrificio irracional de animales para el embellecimiento de los seres humanos; también pueden promover la elimi­ nación y el uso de los reactores nucleares, los cuales tienen la capacidad real para causar muchos más perjuicios que beneficios; además se oponen contra quienes derriban árboles y cubren acres de tierra con concreto y asfalto en nombre del desarrollo. 

Como ellos ven la tierra como una manifestación de la diosa y del dios, los practicantes de la Wicca se interesan por su bienestar: prestan su energía humana para ayu­ darla a recuperarse de los estragos que la humanidad ha causado sobre ésta. En este sentido, Wicca es en verdad una religión de la tierra. 

La magia, como hemos visto, juega algún papel signi­ ficativo en la mayoría de las religiones. La religión Wicca le ha dado un lugar más prominente. La Wicca no es una magia religiosa, aunque sus seguidores ciertamente la practican; tampoco es una religión mágica. La Wicca es una religión que utiliza la magia y la recibe como una oportunidad para armonizar con lo divino, con lo terre­ nal y con las energías humanas.

Debido a que la Wicca es verdaderamente una reli­gión, la magia asume un papel secundario en sus rituales.

Aun si el rito es realizado con un propósito mágico específico, la diosa o el dios siempre son invocados antes de que el poder sea enviado.

Los aspectos mágicos de la Wicca confunden a los aje­ nos a la misma tal vez porque en la mayoría de las otras religiones se considera que solamente sus sacerdotes o predicadores son capaces de, para decirlo en una sola palabra, canalizar las energías divinas. La Wicca no es tan exclusiva; ella entiende la magia como una parte natural de la vida y de la religión.

La reencarnación es una antigua doctrina que la mayoría de los seguidores de la Wicca admiten como cierta. Básicamente la reencarnación es la doctrina del renacer -el fenómeno de repetidas encarnaciones en la forma humana para permitir la evolución de la asexual y eterna alma humana-.

Mientras que la teoría de la reencarnación no se consi­ dera como un concepto exclusivo de los practicantes de Wicca, sí es aceptada por ellos debido a que ésta responde a muchas preguntas de la vida diaria y ofrece explicacio­ nes a fenómenos místicos tales como la muerte, el nacer, y el karma.

Algunos dicen: " ¿Reencarnación? ¡Bah! ¡Son sola­ mente tonterías orientales!" . Es verdad que la reencar­ nación es más conocida como una doctrina originada en lo que hoy conocemos como India, sin embargo, la idea misma es probablemente tan vieja como la existen­ cia humana.

Una semilla cae sobre la tierra, brota y se abre a la vida, las hojas se despliegan, los retoños crecen y se revientan en flores, las semillas caen a la tierra, la planta se debilita y muere, pero en la próxima primavera otra planta se levantará del suelo.

La doctrina de la reencarnación puede haberse origi­ nado en la observación de los procesos de la naturaleza, tal como el anterior; pero aquellos que lo han aceptado como una realidad, incluyendo a muchos practicantes de la Wicca, lo han encontrado como reconfortante.

La quinta principal diferencia entre la Wicca y la mayoría de las religiones es que ésta no es proselitista. Nunca una persona es presionada para convertirse en practicante de la Wicca. No existen amenazas de eternos fuegos en el infierno ni de condenación, ni tampoco existe la retribución por no practicar la Wicca.

La diosa y el dios no son individualidades celosas y los practicantes de la Wicca no son asustados ni sometidos por ellos. Los candidatos que se inician (de lo cual se hablará con más detenimiento en el capítulo nueve) no son censurados o rechazados por sus antiguas creencias. La Wicca no es un culto lava cerebros ni un controlador humano enmasca­ rado en forma de religión.

Los practicantes de la Wicca no reclutan nuevos miembros. No existen misioneros de la Wicca, no existen "testigos" ni grupos de enganche de la Wicca.

Esto puede ser sorprendente para aquellos que pertenecen a las organizaciones de religiones ortodoxas, pero se basan en su válido y verdadero concepto, el cual es la antítesis de la mayoría de las doctrinas religiosas.

No hay una religión correcta para todos los seres humanos.

Tal vez no sea correcto decir que la más elevada forma de la vanidad humana es asumir que su religión es el único camino a dios -que todos la encontrarán tan satisfactoria como usted lo concibe y que aquellos que tengan creencias diferentes están engañados, descarria­ dos o simple y llanamente son unos ignorantes-.

Es entendible el por qué la mayoría de las religiones y de sus seguidores piensan así, como también por qué participan en la conversión de las masas. Al encontrar más participantes en sus creencias, restablecen la autenti­ cidad de su fe. Algunos miembros de las religiones orto­ doxas están más preocupados por el alma de los no cre­ yentes, pero esto se basa, más que en cualquier otra cosa, en su religión de enseñanzas intolerantes.

Otro aspecto de la proselitización está relacionado directamente con la política. Si la religión "A" convierte al país "B", ésta incrementa su poder político y finan­ ciero en ese país. Lo mismo ocurre, de manera verídica, con las personas de importancia. Las religiones ortodo­xas tienen influencia de mucho alcance en las esferas del gobierno y las finanzas. Los candidatos políticos respal­ dados por las principales religiones son frecuentemente elegidos y luego proponen legislaciones que apoyan el interés de esa religión. Todo esto puede ser malicioso (los votantes pueden no saber la verdadera razón o el verda­ dero alcance de los vínculos entre el candidato con la organización religiosa) pero los efectos son los mismos.

El dinero es también un poderoso incentivo para tener una cobertura sobre todo el mundo. Actualmente, las religiones organizadas en los Estados Unidos obtienen billones de dólares libres de impuestos cada mes. Es cierto que parte de este dinero es gastado en causas cari­ tativas, pero la mayor parte del mismo va directamente a la burocracia del credo, llenando las cuentas de ahorros de los particulares que lo manejan. Así que entre más adeptos existan, mayor será la cantidad de dinero.

La Wicca en realidad no es así; no está organizada con este propósito. Los grupos nacionales existen pero es, principalmente, por razones sociales y, algunas veces, legales. Las reuniones generales de los miembros de la Wicca pueden atraer a cientos de personas, pero las con­ gregaciones locales generalmente cuentan con menos de diez miembros y muchos de ellos practican su religión de manera aislada, es decir, sin estar afiliados a ningún grupo en particular.

Los practicantes de la Wicca no constituyen ninguna institución financiera ni tratan de convertirse en una de ellas. Los principiantes no pagan dinero para iniciarse. Sí existen pequeñas tarifas que son similares a las cuotas que bien podrían ser solicitadas en cualquier grupo para pagar los materiales, los refrigerios, etc.

Así que las historias de los practicantes de la Wicca (léanse brujas) pertenecientes a una organización mun­ dial con el propósito de gobernar el mundo, son falsas, como también lo son las mentiras acerca de los miem­ bros de la Wicca que tratan de coaccionar a otros para formar parte de su religión.

No se preocupe. Los practicantes de la Wicca no están rondando por las calles tratando de forzar al pequeño Juan para unirse a una determinada congregación, o para estafar a la tía Sara para robarle los ahorros de toda su vida.

Ellos están contentos de practicar su religión a su estilo propio -ya sea de manera individual o con unos cuantos más- y están conscientes de las diferencias entre la Wicca y las demás religiones, así como también de la meta definitiva y última de todas ellas: la unión con dios.

LA DIOSA y EL DIOS: LOS ASPECTOS DIVINOS DE LA RELIGIÓN WlCCA

¿Cuando cursaba el quinto o el sexto grado, leí un libro sobre las religiones griega y romana. Después de describir antiguos rituales dedicados a los gustos de Diana, Pan, Demetrio, Zeus, y Proserpina, el autor mani­ festaba lo siguiente: "Por supuesto que ya nadie venera a estos dioses en la actualidad".

Aún a esa temprana edad de mi vida recuerdo haberme preguntado " ¿por qué no?" .

Muchos otros han sentido lo mismo. La dominación masculina de la religión monoteísta tiene que abrirle paso al expansivo interés en la Wicca y en otras religio­ nes politeístas. Decenas de miles de personas de todas las condiciones sociales armonizan con divinidades relacio­nadas con la Tierra, con el Sol y la Luna, con el mar y con los vientos.

Muchas de estas personas se adhieren a la Wicca y al hacerlo encuentran una religión que expresa sus ideales. Los rituales, los símbolos, los instrumentos, las cancio­ nes y las danzas sirven para homenajear a los dioses. La magia se usa para crear un fundamento común donde los humanos realizan sus relaciones con lo divino. Sin embargo, una relación personal con la diosa y con el dios es la finalidad de la Wicca.

El hecho de mencionar los aspectos religiosos de la Wicca, puede conllevar al surgimiento de algunas pre­ guntas: ¿Quiénes son estas figuras míticas? ¿Cómo se lla­ man, cuáles son sus atributos, cuál es su historia? ¿Cómo pueden los practicantes de la Wicca armonizar tan estre­ chamente con divinidades apenas conocidas o completa­ mente ignoradas por el mundo exterior?

Tales preguntas son difíciles de responder en términos generales y definitivos. No hay dos practicantes de Wicca que puedan describir a un dios o una diosa exac­ tamente de la misma forma. De la misma manera en que no se encuentran dos descripciones cristianas de dios que puedan ser exactamente iguales.

Los dioses son conocidos con una gran cantidad de nombres; la mayoría de ellos obtenidos de antiguas reli­ giones -nombres británicos, egipcios, griegos y roma­ nos son usados frecuentemente-.

Así como Isis se transformó de una venerada diosa local de una pequeña área del antiguo Egipto a ser una diosa nacionalista que ejercía el poder sobre todas las cosas, desde el parto y la curación, hasta la protección de los navegantes en los mares.

Este capítulo explorará algunas facetas de la diosa y del dios en la forma como han sido conocidos por algu­ nos practicantes de Wicca. Esto constituye el corazón y el alma de la religión.

La Diosa

La Diosa es la fuerza femenina; esa porción del último recurso de energía que creó el universo. Ella es toda mujer, toda fertilidad, todo amor.

En la Wicca ella es la que está, tal vez, más estrecha­ mente asociada con la Luna; esto no significa que los practicantes de Wicca veneran a la Luna, sino que ellos simplemente la ven como un símbolo celestial del poder, tanto de forma evidente como de forma no evidente, de la diosa. Algunos practicantes de Wicca llaman a la Diosa Diana en su aspecto lunar. La mayoría se reúnen para venerarla en las noches de Luna llena de cada mes.

Ella es a menudo asociada con la tierra. El planeta entero es una manifestación de la energía de la Diosa. Un ejemplo lo constituye los poderes de la madre naturaleza. Los practicantes pueden venerarla en este aspecto como Gaea, Demeter, Astarte Kore y con muchos otros nombres.

La Diosa está inexorablemente vinculada con las muje­ res en general. Antiguamente el parto, la menstruación y otros misterios de las mujeres eran celebrados con rituales religiosos. Inclusive, en la actualidad, muchos grupos feministas de la religión de la Wicca realizan estos rituales.

En verdad, el renacimiento de la veneración a la Diosa durante los últimos años ha tenido en general una dra­ mática influencia: las mujeres occidentales, a quienes les ha sido negado por largo tiempo el aspecto femenino de la divinidad (salvada, exclusivamente, por la disimulada veneración de María en la iglesia católica), han encon­ trado una relación estrecha con la diosa.

En la actualidad muchas mujeres están involucradas en la política en busca de la bien merecida igualdad en la sociedad. Otras están activas en campañas antinucleares; algunas están orientadas por una divinidad femenina y no invocan a dios en sus rituales.

Este es el resultado de miles de años de la orientación masculina en la religión.

Tal vez la mayoría de los practicantes de Wicca cono­ cen a la Diosa en tres aspectos correspondientes a los tres estados de vida; estas son la doncella, la madre y la arpía. La declaración de la Diosa que precedió estas pala­bras, tuvo en cuenta, ampliamente, estas etapas.

El triple aspecto también se relaciona con las fases de la Luna. La doncella corresponde a la Luna nueva. La madre a la Luna llena y la arpía (también llamada la bruja o la abuela sabia) a la Luna menguante.

Los miembros de la Wicca perciben a la Diosa en el diario vivir. El nacimiento de una idea nueva o las flores que abren sus capullos, son vistas como manifestaciones provenientes de la abundancia de la Madre Tierra. El proceso de iniciación del embarazo y el nacimiento tam­bién están ligados con la diosa.

El Dios

El dios es la fuerza masculina, es la otra mitad de la principal energía divina conocida por los practicantes de la Wicca. Él es todo hombre, todo fertilidad, todo amor.

En Wicca, el dios es representado por el Sol. En el pasado, antes de descubrirse que la inclinación del eje de la tierra era la causa, se creía que las estaciones eran crea­ das por la variación del calor del Sol. En la actualidad en Wicca aún relacionan al Sol con la llegada de la prima­ vera, del verano, del otoño o del invierno.

Los miembros de la Wicca celebran el cambio de las estaciones con rituales específicos.

Estos "días de poder", o aquelarres (Sabbats), ocurren ocho veces al año. Ellos marcan las estaciones, la cambiante fertilidad y los patrones climáticos de la tierra.

Aunque el Sol y el dios, todavía son (simbólicamente) vistos como los generadores de estos cambios, ambas divinidades son veneradas en estos tiempos. Muchos practicantes de la Wicca identifican la comida con el dios. La comida es un producto de la fertilidad de la Diosa y de la unión con el dios, es así como él es padre e hijo.

La cosecha, que tradicionalmente coincide con la lle­ gada del otoño, es una época del sacrificio de dios "sobre la hoz del tiempo" como lo expresé en el anterior pasaje. Ésta es señalada como un ritual de la Wicca en honor a la Diosa y al dios.

El practicante de la Wicca también ve a dios en el inhóspito bosque, en sus viejos árboles, en la enredada vegetación y en los indómitos animales, en particular en los animales cornudos como el venado y el toro, los cua­ les están vinculados con el dios. Los cuernos fueron antiguos símbolos de divinidad, por ello el dios es algunas veces mencionado como el cornudo" .

Algunos miembros de la Wicca emplean el rol de la muerte sobre el de dios, tal vez por su transición simbó­ lica que ocurre cada otoño. Mientras el dios trae la muerte, la Diosa da origen a todos los alimentos y a la fertilidad, trae nueva vida a través del fenómeno de la reencarnación.

En el pensamiento Wicca, la Diosa y el dios son los seres divinos gemelos: comparados como expresiones iguales del esencial origen de todo. Este irreconocible e incomprensible origen es el que ha sido venerado dentro de todas las religiones desde el comienzo del pensa­ miento espiritual.

Para aclarar el principal concepto erróneo referente a las divinidades de la Wicca (brujas), unas pocas palabras son ciertamente apropiadas aquí.

Los practicantes de Wicca no veneran al diablo.

Asombrosamente, ésta es una falsedad muy común vigo­ rosamente promovida por los evangelistas en la televi­ sión y resultaría absurdo si tales afirmaciones no hubie­ ran sido la causa de muchos errores.

Los practicantes de la Wicca no son anticristianos o defensores de los cristianos. Al igual que millones de seres humanos, los miembros de esta religión simplemente no son cristianos, tampoco son individuos locos atacando a otras religiones, ni están ofendiendo a los cristianos dese­ osos de venerar su particular concepto del mal.

Como se ha discutido en este capítulo, los representan­ tes de la Wicca veneran a la diosa y al dios. Los ajenos a la religión Wicca -aquellos con algo que ganar- pue­ den y ciertamente lo hacen, interpretar esto en sus pro­ pios términos: "Caramba ellos no veneran al dios verda­ dero, ¡son satánicos!" .

Este mismo pensamiento llevó a los primeros cristia­ nos a creer que los africanos, europeos, gente nativa de América, polinesios, aborígenes australianos y muchos otros grupos culturales que no estaban convertidos eran adoradores del diablo, porque no eran cristianos y tenían costumbres diferentes. No eran humanos. Esto originó el o exterminio de poblaciones y el inimaginable concepto de la esclavitud.

Este concepto retrógrado todavía permanece vivo entre cristianos menos conscientes. Ya he discutido el peligro de asumir que una religión es el único método genuino de contactar a dios, así que no reiteraré sobre esto aquí, pero lo mencionaré para explicar por qué razón los practicantes de Wicca (y los brujos) son consi­ derados satánicos.

Ellos no lo son. Son sencillamente miembros de una religión diferente. Muchos, pero muchos humanos han encontrado comodidad al armonizar con su concepción de lo divino, así también la han encontrado muchos practicantes de la Wicca.

Todas las religiones tienen un ideal en su mente: unir a sus seguidores con dios. La religión Wicca no es diferente.

¿COMO LLEGAR A CONVERTIRSE EN UN PRACTICANTE DE LA WICCA?

Existen muchas maneras para llegar a convertirse en un practicante de la Wicca. Ninguno de ellos, a pesar de la gran cantidad de mentiras provenientes de diversas partes, conlleva a que los candidatos tengan que renunciar a su previa religión.

En el pasado, la Wicca se consideraba un secreto. En esa Wicca "tradicional", la mayoría de los practicantes hacían parte de congregaciones. Las congrega­ciones son grupos pequeños de practicantes de la Wicca, quienes se reúnen para estudiar, para hacer alabanzas y para ejecutar magia. Algunas de estas congregaciones fue­ron, especialmente, organizaciones de entrenamiento con una variedad de miembros. A medida que los candidatos aprendían los conceptos básicos de las artes rituales, ellos avanzaban y eran remplazados por nuevos integrantes. Sin embargo, otros conservaban celosamente las identidades propias de su grupo y muy rara vez permitían la inscrip­ ción de un nuevo miembro.

Esta situación se sigue presentando en la actualidad, pero también es cierto que hoy en día existen muchas congregaciones no tan tradicionales. Algunas de ellas no son iniciadoras, con el argumento que los seres huma­nos, realmente, no poseen ni la facultad ni el derecho para iniciar a otras personas. Otras, son auto-iniciadoras, bajo la consideración que tal proceso está dentro del dominio exclusivo de la diosa y del dios.

La iniciación se ha tenido como una práctica muy antigua. Normalmente, consiste en un ritual en el cual se demuestra y se celebra la aceptación del ingreso de un individuo al interior de un grupo determinado, llámese religión, o a un nivel específico de la sociedad.

En la Wicca se considera la iniciación como un proceso místico. Los rituales de la iniciación tradicional son, normalmente, experiencias dramáticas, dise­ñadas para despertar en el candidato una nueva concien­ cia en armonía con la diosa y el dios.

Si la ceremonia se lleva a cabo de manera apropiada, la persona cambiará profundamente. Ella o él emergerán del acto de iniciación con una nueva identidad, transformados en unos nuevos practicantes de la Wicca, y posiblemente, hasta lleguen a adoptar un nombre mágico. No obstante, la intención del proceso es la de desarrollar la conciencia con respecto a los estados alternos de la misma y a las rea­lidades que no pertenecen al mundo físico.

Con mayor exactitud, ¿en qué consiste un ritual de iniciación ejecutado por un practicante de la Wicca tradicional?

La respuesta se puede dividir en cinco grandes etapas a saber:

Con mucha frecuencia, se lleva a cabo un proceso de purificación. En algunos grupos, esto sencillamente puede consistir en una semana de meditaciones diarias, o una inmersión en un baño a base de hierbas y la unción con aceites perfumados. En otros casos, se le exige al candidato un estricto régimen dietético durante toda la semana anterior a la ceremonia. La dieta puede consistir en la suspensión de las carnes, los azúcares, el alcohol, la cafeína y cualquier otra clase de alimentación -los cua­les son considerados como reductores del nivel de la con­ ciencia física-. El uso de drogas ilícitas está terminante­ mente prohibido por la totalidad de los grupos que practican la Wicca, de manera que la eliminación de ese tipo de adicciones también puede llegar a considerarse como una parte del proceso de purificación. Algunos grupos utilizan la flagelación simbólica como una fase de la purificación -de la misma manera que sucede con el "calvario".

Aveces al candidato se le presente un desafío de cual­ quier índole. Lo más corriente es que se trate de preguntas como por ejemplo: " ¿está usted preparado? ¿Verdade­ ramente quiere ingresar a la religión de la Wicca? ¿Qué puede ofrecerle a la diosa y al dios?

Posteriormente, el candidato a ingresar puede ser sometido a una especie de calvario. En algunos grupos, este denominado calvario puede consistir en un acto de flagela­ción simbólica, tal y como se mencionó anteriormente. El uso del azote en la Wicca -aunque sea en un sentido sim­bólico- ha sido objeto de muchas controversias y de mucho sensacionalismo. De cualquier forma, no se trata de un procedimiento que sea utilizado por todas las congrega­ciones de Wicca, es más, ni siquiera por la mayoría de ellas. Cuando, eventualmente, llega a ser utilizado, se ejecuta en un sentido totalmente simbólico y en estrecha relación con uno de los mayores mitos de la Wicca: el viaje descendente de la diosa hacia el mundo bajo (el cual aparece impreso en su totalidad en el libro The Meaning o f Witchcraft. Además, en esos casos, se lleva a cabo sin producir el más mínimo dolor físico.

Normalmente, se continúa el proceso con una muerte simbólica y renacimiento. Este es un rasgo característico de las iniciaciones en todo el mundo, simbolizando así "la muerte" de la vida antigua del candidato y el renaci­miento en el seno de la religión o del grupo.

También podría consistir, sencillamente en otorgarle un nombre mágico nuevo a la persona que ingresa.

El candidato también puede ser cubierto con unas ves­ timentas negras con el fin de simbolizar un estado fetal al interior de la diosa, en su aspecto maternal. Los ropajes se van quitando lentamente y ella o él emergen como una persona practicante de la Wicca.

A continuación se lleva a cabo una dedicación, en la cual el nuevo practicante de la Wicca ofrece un testimonio de su lealtad a la diosa y al dios, por medio de pala­ bras, gestos o acciones.

En ese momento, el candidato es considerado como un miembro de la Wicca y, usualmente, un miembro más de alguna congregación específica.

Eso es todo lo que tiene que ver con este aspecto. No existen pactos con el diablo, no se efectúan sacrificios humanos, tampoco hay profanación de sepulturas ni rituales demoníacos. Simple y llanamente, un ritual que sirve para recibir a una persona en la religión.

Hasta hace muy poco tiempo, ésta resultaba ser la única forma de convertirse en un miembro de la Wicca. La exclusividad era la norma. Si una persona no había pasado por la fase de la iniciación con un miembro reconocido igualmente en la Wicca, entonces no era considerado, para la forma de ver de algunos, como un verdadero practicante de Wicca.

Actualmente, esta situación ha venido cambiando. La auto-iniciación se ha convertido en un fenómeno normal en nuestros tiempos. Muchos se frustran a causa de sus constantes búsquedas infructuosas de congregaciones y de profesores calificados.

Durante los años setenta, los practicantes de Wicca escribían artículos cuestionando si aquellas personas podrían considerarse verdaderamente como practicantes de esa religión. La respuesta no radica en el interior de las mentes humanas o en las distintas opiniones que pue­ dan existir al respecto, sino que está en el campo de la espiritualidad, en el interior mismo de la diosa y del dios.

Después de todo, la Wicca y todas las demás religiones sirven a un propósito mayor: facilitar la comunicación con la divinidad. Si los practicantes de Wicca se han ofrecido por su propia cuenta a esta religión, establecen relaciones con la diosa y con el dios, celebran sus fiestas, utilizan sus implementos y exaltan los ideales de esta reli­gión ¿qué iniciado se atrevería a asegurar que ellos no son practicantes de Wicca?

Los practicantes de esta religión, dedicados a ella por su propia cuenta, son tan miembros de la Wicca, como aquellos que se han sometido a los procesos de iniciación para ingresar a la religión (y también para ingresar a una congregación) bajo la dirección de otros seres humanos.

En realidad el proceso de la iniciación no consiste en un ritual físico. Esa es simplemente una forma externa. La verdadera iniciación de la Wicca consiste en un proceso mediante el cual un ser humano va convirtiéndose progre­sivamente en un ser consciente de la presencia de la divini­dad en su interior, a través de todas aquellas fuertes cone­xiones espirituales con la diosa y con el dios. Esto puede llegar a ocurrir de manera instantánea, aunque normal­ mente es una transformación gradual.

La iniciación puede manifestarse a través del amor hacia la naturaleza y la tierra. La persona puede sentir la impetuosa necesidad de vincularse a sociedades protecto­ras de animales o del medio ambiente. Un cambio de dieta -vegetariano- se puede manifestar también.

En momentos calmados, ella o él pueden escuchar la música de la Luna cuando sale en el horizonte y se llena de poder al ser iluminada por el Sol. Las estrellas pueden revelar finalmente sus misterios y prometer respuestas.

Los continuos ciclos de las estaciones, los intrincados procesos de la naturaleza y del planeta sobre el cual vivimos, pueden ser reveladas como manifestaciones maravi­llosas, benditas por la diosa y por el dios.

Inclusive, el cuerpo físico -la carne, la sangre y los huesos- se vuelve a interpretar como un lugar para el almacenamiento de datos antiguos y como un generador de poder mágico.

Cuando esto ocurre dentro del individuo, no es necesario ningún ritual físico como intermediación, a menos que haya sido solicitado por el individuo.

Sólo entonces ella o él habrán experimentado la inicia­ ción definitiva de la Wicca -a través y al interior de la diosa y del dios-.

Las Tradiciones de la Wicca

Una tradición es un método específico de acción, actitud u oficio que ha sido trasmitido de generación en generación. Sin embargo, entre los practicantes de Wicca esta palabra tiene una pequeña diferencia en su signifi­ cado: para ellos, tradición significa una serie determinada de rituales, ética e instrumentos.

Resumiendo, una tradi­ ción Wicca es un subgrupo Wicca específico.

Este capítulo explorará las diferentes clases de tradi­ ciones de la Wicca. Puesto que ninguna de éstas es verda­ deramente dominante (en realidad ahora, muchos practi­ cantes de Wicca no proclaman lealtad o linaje a ninguna de ellas), veremos las diferencias entre las tradiciones de los practicantes de Wicca en lugar de examinar alguna en particular. Esto evita la posibilidad de equivocación y revelar a la vez "secretos".

"Hola ¿cuál es tu tradición?" 

Esta pregunta fue una vez bastante común cada vez que los practicantes de Wicca se reunían. La respuesta que se daba, a menudo determinaba la magnitud de la opinión del interrogador con respecto a quien respondía. Tal sectarismo comenzó a desaparecer en el umbral de la década de los años noventa, pero aún prevalece al inte­ rior de algunos miembros retrógrados de la masonería - como se llama también a la Wicca-.

Una tradición Wicca es un sistema estructurado espe­ cífico dentro de las más grandes estructuras de la Wicca; muy diferente a los puntos de vista divergentes que se encuentran dentro del cristianismo. La mayoría de sectas de Wicca están de acuerdo con los cinco puntos sobre la religión mencionados en el capítulo 7:

  1. La diosa y el dios son venerados a través de opor­ tunos rituales vinculados a la Luna y al Sol.

  2. La tierra es reverenciada como una manifestación de energía divina.

  3. La magia es vista como una parte natural y alegre de la religión y es usada para celebrar la vida.

  4. La reencarnación es aceptada como una realidad.

  5. Las actividades para ganar prosélitos no son
    aceptadas.

No todas las tradiciones están en total acuerdo con estos cinco puntos. Muchos otros agregarían algunos más. En verdad una de las más grandes divisiones dentro de la Wicca es la importancia de la diosa en el culto.

Como se mencionó anteriormente, algunos practican­ tes de Wicca (sean asociados a una tradición o no) dedi­can su religiosidad y actividades mágicas, exclusiva­ mente, a la diosa; para otros, el balance entre la diosa y el dios es visto como lo ideal para los trabajos religiosos.

No puedo pensar en una tradición Wicca que no estu­ viese de acuerdo con los puntos dos y tres, aunque ellos pueden tener diferentes doctrinas en relación con estos aspectos de su religión.

El punto cuatro, la reencarnación, es generalmente aceptada. Pero aquí existe una amplia libertad. Algunas tradiciones insisten en que el alma humana siempre encarna en el mismo sexo; por ejemplo, si usted es mujer en esta vida, entonces siempre fue y siempre será mujer. Otros ven este aspecto algo menos estructurado.

Algunos pocos, si acaso, aceptan la creencia de que los humanos se reencarnan como, flores, insectos o animales, antes de "evolucionar" hasta el momento en que pueden habitar los cuerpos humanos.

El punto cinco es universalmente reconocido.

Aún aceptando algunas pequeñas variaciones, la mayoría de los practicantes de Wicca aceptan estos cinco puntos. Estos cinco principios junto con el apoyo de un pequeño grupo y los instrumentos utilizados en un ritual son los que hacen un verdadero practicante de Wicca.

¿Cuáles son entonces las diferencias entre las tradiciones individuales de los practicantes de Wicca? Aquí están algunas áreas especificas:

- El nombre. El nombre de la tradición en la que ellos se iniciaron solía ser de gran importancia para muchos practicantes de Wicca; por medio de éste se dio a cono­ cer la forma de sus rituales, la forma de ver el mundo y sus ideas relacionadas con la diosa y con el dios.

Por ejemplo, los practicantes Georgianos de Wicca utilizan diferentes ceremonias en comparación a la Dianic Feminist Wicca.

Sus ideas con respecto a la naturaleza de dios pueden ser también radicalmente diferentes. 

Muchas tradiciones son nombradas en honor a su fun­dador. Un excelente ejemplo de éstos son la Gardnerian Wicca, en honor a Gerald Gardner. (Ver bibliografía)

Al final de los años sesenta y principios de los setenta, la exclusividad hacía furor. Un inicio de la tradición "A", es posible que no haya sido reconocido como Wicca por la tradición " B" . Esto es entendible puesto que lo mismo ha ocurrido entre sectas de la mayoría de las religiones. Pero la época en la que el nombre de la tradición de alguien era muy importante ya se ha terminado. Muchos practicantes de Wicca -aún aquellos que se inician en tradiciones rigurosas- han asumido puntos de vista menos sectarios; reciben a otros practicantes de Wicca en sus rituales y congregaciones sin ninguna clase de prejui­cio, o como se diría en las palabras de una tradición, con " amor verdadero y verdadera confianza" .

Sistema de ritual. Entre muchas tradiciones, los rituales específicos usados por miembros -tanto religiosos o como mágicos- son secretos que el iniciado no puede revelar. Esto está en el corazón de la tradición. 

Los rituales son estructuras o modelos para el movimiento y el habla; su estructura y las palabras, música o danza usadas -aún en el momento en que se lleva a cabo- varía de tradición en tradición. En parte, esto sucede debido a las mínimas diferencias en que cada grupo se identifica con la diosa y con el dios.

Un ritual Seax difiere mucho más en particularidades que uno de los Gardnerians. Esto no implica que uno sea mejor que otro; es solamente que cada ser humano tiene necesidades diferentes.

Recuerde que la única razón legítima para practicar un ritual religioso de cualquier clase es la de armonizar con la divinidad.

Los practicantes tradicionales de Wicca mantienen sus rituales tradicionales en el que es, a menudo llamado The Book of Shadows (el libro de las sombras). Estos son rituales que utilizan nomenclaturas de tradiciones específicas e instrumentos, los cuales sirven para distin­ guir a una tradición de otra.

En las tradiciones Wicca, los rituales mágicos son labo­ res de grupo diseñadas para despertar, programar, liberar y proyectar la energía natural para alcanzar metas indivi­ duales o colectivas. Por lo tanto estos ritos son guardados más fielmente que en las ceremonias religiosas. Éstas son, a menudo, hechas en conexión con trabajos religiosos y reflejan esa intención específica de la tradición.

- Práctica de rituales. Algunas tradiciones Wicca son realizadas en las noches; otros prefieren hacerlas de día. Otros, se reúnen y veneran a la diosa y al dios cubiertos con vestimentas casuales; otros prefieren togas e inclu­ sive, hay otros que lo hacen al desnudo (ver capítulo 15). Para hacer las cosas aún más complejas, algunos se tapan sus cabezas durante el ritual, otros no acostumbran hacer esta práctica.

Algunas tradiciones insisten en rituales al aire libre, mientras que otras nunca dejan la sala. La mayoría de las tradiciones permiten que las mujeres y los hombres parti­ cipen en sus rituales y logran la entrada en su sistema. Otras, en cambio, admiten sólo mujeres y son muy esca­ sas las que admiten solamente a hombres. Muchas inten­ tan alcanzar un equilibrio entre la participación de las mujeres y la de los hombres en sus respectivos grupos.

Cada tradición tiene determinadas razones para man­ tener sus prácticas particulares en un ritual y, cierta­ mente, no es asunto de nadie cuestionar cómo es que los miembros de una tradición alcanzan la unión con la diosa y con el dios, ni tampoco cómo practican la magia.

- Las congregaciones. Algunas veces son llamadas erróneamente " grupos de brujos" . Estos grupos pueden ser estrictamente definidos como grupos de practicantes de Wicca inclinados hacia una exclusiva tradición para practicar la Wicca, y que, además, son quienes conser­ van cada una de las tradiciones. Pero aún aquí hay muchas opciones.

En algunas tradiciones, el segundo grado de Wicca puede conocerse como una "sacerdotisa menor" o "sacerdote menor" . El segundo grado requiere más entrenamiento dentro de la tradición y el dominio de los principios de la religión Wicca.

El tercer grado crea lo que se conoce comúnmente como "sacerdotisas superiores" o "sacerdotes superio­ res" . Este grado ha sido descrito como la coronación del logro dentro de una tradición específica. Esto se lleva a cabo en teoría, una vez complementado el programa del entrenamiento riguroso, el cual abarca la magia, la estructura del ritual, las dinámicas mágicas de grupo, la metodología de la Wicca y un número de otras áreas que dependen de cada tradición en particular.

Entre congregaciones jerárquicas, solamente a quienes hayan alcanzado el tercer grado se les permite liderar rituales y participar en las labores de dichas congregacio­ nes. Además, las congregaciones, en estas tradiciones son conducidas por:

Una Sacerdotisa Superior o Una Sacerdotisa Superior y un Sacerdote Superior.

Un Sacerdote Superior raramente dirige, él sólo, una congregación. Durante los rituales, la Sacerdotisa Superior puede representar de la diosa. El Sacerdote Superior como el dios. La Sacerdotisa Superior puede atraer la diosa hacia ella y desenvolverse como su representante.

En resumen, esta práctica es una forma de "canali­zar" religiosidad entre los practicantes de Wicca, aun­ que no está muy extendida entre los grupos de miem­ bros de la Wicca.

Es de anotar que muchas tradiciones no utilizan siste­ mas de grado en su iniciación. Las congregaciones pue­ den ser conducidas por una, dos o tres personas, quienes pueden ser elegidas por los demás miembros.

Los practi­cantes de Wicca, quienes han estudiado y que tienen la experiencia, son, ciertamente, respetados; pero no están necesariamente encargados de la conducción de la con­ gregación. El miembro líder de ésta, puede ser cambiado en cada ritual.

¿Confundido? Esta es simple y llanamente otra indica­ ción de que la Wicca es más que todo una religión de individualismo.

Instrumentos. Como lo veremos en el capítulo 11, se utilizan ciertos objetos físicos específicos en los rituales de Wicca para una gran variedad de propósitos religiosos y mágicos. Aunque algunos instrumentos son comunes entre la mayoría de las tradiciones (como el athame), otros no lo son. La utilización de un instrumento en una tradición ilustra, de nuevo, la independencia que existe entre los diversos grupos de practicantes de Wicca. De tal manera, estas son algunas de las pocas áreas en las que las tradiciones de Wicca difieren unas de otras. Esta falta de coherencia es una de las características que fortalece la Wicca. 

Quienes son buscadores, usualmente, pueden encon­trar un camino apropiado entre varias tradiciones. 

Para profundizar en cuanto a información de tradicio­ nes específicas de los practicantes de Wicca, consulte la bibliografía.

LOS INSTRUMENTOS PARA LOS RITUALES

Calderos, athames y copas -estos son algunos de los instrumentos que los practicantes de Wicca usan en sus rituales religiosos y mágicos-.

Algunos son objetos que pueden encontrarse en cualquier vivienda. Pocas casas carecen de escobas o de cuchi­llos. Todavía pueden verse en los estantes o en los áticos ollas de hierro de forma redonda cubiertos de telarañas; así como copas de todas las formas y variedades son usa­ das en la vida diaria por billones de personas.

Los practicantes de la Wicca todavía ven estas cosas como más que simples objetos. Se consideran como obje­ tos religiosos -no para ser venerados pero sí para ser usados en rituales con el fin de establecer contactos armónicos con la diosa y con el dios-.

Los instrumentos de la Wicca pueden ser fraguados a plena luz del día, tallados con la salida de la Luna durante el solsticio de verano o purificados con hojas de albahaca en un bosque despejado. En lo posible se acon­seja fabricar sus propios instrumentos. Aquellos instru­mentos que no pueda fabricar, pueden ser comprados o intercambiados. El intercambio puede ser una forma de obtener todo el juego de herramientas necesarias para la práctica de Wicca. Debe tener presente que dichos ins­trumentos son reservados exclusivamente para los traba­ jos en los rituales.

La mayoría de los instrumentos mencionados aquí no son usados en ninguna otra religión. Cuando se usan es por lo general para propósitos muy diferentes. Este capítulo menciona los principales implementos de los rituales de la Wicca, aunque no hay que olvidar que ésta es una lista generalizada, extraída de varias tradiciones de esta religión.

- Las imágenes de la diosa y del dios. Afrodita parada sobre una concha de mar sacada del océano. Diana (en alabastro) con su cabeza inclinada y con sus lebreles.


Una diosa celestial con una media Luna sobre su frente, las manos extendidas y el cabello ondeando alrededor de su cabeza. Una reproducción de unas de las famosas estatui­ llas de Venus. Un sátiro. Un dios con cuernos andando en el bosque, bardado y musculoso. Osiris con toda su anti­gua gloria solar.

Muchos practicantes de Wicca utilizan las imágenes de la diosa y del dios en sus rituales y, ni más ni menos, eso es todo lo que ellas son -imágenes e ilustraciones-. Representaciones tridimensionales que recuerdan a los practicantes la presencia divina.

Los practicantes no adoran dichas imágenes, ellos no son tan idiotas. Estas son simplemente ilustraciones. Ellos se molestan cuando son acusados de ser "idólatras". No son más idólatras que aquellos que llevan consigo crucifi­ jos o cuelgan imágenes de Jesús en las paredes.

Las imágenes de la diosa y del dios son tan solo eso. Estas pueden ser talladas en piedra o madera o moldea­ das en metal. Aquellos con aptitudes artísticas diseñan sus propias imágenes, mientras que otros las obtienen en tiendas de artículos místicos.

Pero muchos no utilizan tales figuras ya que las consideran bastante restrictivas; ellos prefieren usar represen­taciones abstractas, por ejemplo una piedra en forma de huevo o redonda, o un espejo redondo que represente a la diosa; una bellota o una piedra en forma de flecha para representar al dios. Algunos tan solo usan dos velas para su representación.

- El athame (cuchillo de ritual) usualmente tiene mango negro con una hoja de acero que puede ser de filo
doble o sencillo. El athame (tiene otros nombres pero éste es el más común) nunca es usado con el propósito de cortar, ni para hacer sacrificios. El cuchillo es un instru­ mento de poder utilizado para dirigir la energía natural que está dentro del cuerpo hacia el mundo exterior. Aun­ que los mecanismos son diferentes en algunas tradicio­ nes, este cuchillo es considerado como algo sagrado en relación con el dios.

Una espada, la cual es sólo una versión más larga del cuchillo, puede ser usada en su lugar pero generalmente se utiliza para desarrollar los trabajos de las congregaciones.

- El cuchillo con mango blanco se utiliza para fines prácticos como cortar hierbas o granadas; algo opuesto al meramente simbólico uso del athame. Tampoco es usado para sacrificios.

- El caldero es una vasija grande de metal que por lo general es hecha de hierro, con tres soportes y una aber­ tura más angosta en la parte superior. El caldero que está relacionado en la imaginación popular con las brujas, es un símbolo de la diosa y de todo lo que ella abarca -el universo, la realización, la reencarnación, la fertilidad, la abundancia y el amor-. De la misma manera, la energía generada durante el trabajo mágico de la Wicca puede ser dirigida hacia éste.

Las fogatas pueden ser encendidas dentro del caldero al realizar un ritual. También podría estar rodeado de flores o lleno de agua y utilizarse para adivinar el futuro. A pesar del falso concepto popular, las infusiones son preparadas muy raramente en el caldero y, cuando se hacen, no se le agregan patas de lagarto u otras cosas por el estilo a la misma, tan solo hojas, hierbas y agua.

La varita es parecida a las usadas en antiguas cere­ monias mágicas. Generalmente es confeccionada de madera y puede ser adornada con símbolos o con piedras. Algunas son hechas de plata o de cristales de cuarzo.

La varita es un instrumento de invocación. Puede sostenerse y elevarse al emitir palabras de invocación hacia la diosa y hacia el dios durante un ritual. A dife­ rencia del cuchillo, ésta se utiliza muy raramente para dirigir la energía.

- El pentáculo es una pieza plana de metal, barro, madera, piedra o cualquier otra sustancia natural sobre la cual varios símbolos son grabados o tallados. Uno de estos símbolos es el pentagrama o la estrella de cinco puntas usada en la magia antigua. 

Contrario a lo que dicen sus opositores, los practican­ tes de Wicca no utilizan el pentagrama para representar a Satanás. Los ajenos a la Wicca pueden creer lo que ellos deseen -y lo hacen- pero deben poner atención en su propia religión. Por lo menos una iglesia en Europa (en Alemania me parece recordar) tiene grandes ventanas con figuras de pentagramas; esto muestra la antigüedad del símbolo y su uso en muchas religiones. 

El pentáculo algunas veces se utiliza como una base sobre la cual otros objetos e instrumentos son colocados mientras son cargados con energía durante los rituales. Este es un símbolo de la tierra y de la abundancia.

La copa o el cáliz es otro símbolo de la diosa y es simplemente una vasija sobre un soporte; puede conte­ ner vino o agua y se bebe en los rituales. No es parodia del cristianismo. La copa tiene tanta o poca conexión con el soporte usado en la santa comunión como lo tiene el caldero.

- El incensario o el quemador de incienso. Es común en muchas religiones antiguas y contemporáneas. En Wicca se quema el incienso en honor de la diosa y del dios y tam­ bién para preparar el área de trabajo donde se va a reali­ zar el ritual. Éste también obra para dirigir la conciencia al mundo espiritual, tras lo físico, sin necesidad de ingredien­ tes alucinógenos que realicen este cambio.

- Los tazones con sal y agua son usados con frecuen­ cia también. Al mezclarse estas dos sustancias, forman un líquido purificador que puede ser esparcido alrededor del área del ritual antes del trabajo religioso o mágico. La sal y el agua pueden también ser esparcidas por sepa­ rado; las tradiciones difieren.

- Las cuerdas de diferentes materiales y colores tam­ bién se utilizan en los rituales en algunas tradiciones. Aunque el simbolismo varía, los cordones suelen signifi­ car el mundo material y la manifestación de los objetivos mágicos; también son símbolos de los lazos de amor entre los miembros de las congregaciones y entre el prac­ticante de Wicca y la diosa y el dios.

- La escoba se usa algunas veces en rituales para barrer y purificar el área de trabajo. Puede ser una opción o un complemento al uso de la sal y agua. La escoba se considera como un símbolo tanto de la diosa como del dios y tiene un antiguo uso en la religión.

- Las flores frescas o vegetales pueden utilizarse para prestar sus energías tradicionales al rito o hechizo que se realice. También representan las divinidades vegetales y la fructividad de la tierra.

- Las campanas e instrumentos musicales pueden uti­ lizarse para resaltar partes específicas de los rituales o para cambiar el estado de conciencia. Las campanas se usaron una vez para alejar el mal, una costumbre refle­ jada en las campanas de la iglesia tradicional. La cam­ pana es sagrada para la diosa en la simbología de Wicca.

- Entre los instrumentos pueden incluirse también el látigo usado una vez más en algunas tradiciones como sím­ bolo de la flagelación durante las ceremonias de iniciación. El bastón, más largo que la varita o como la escoba sin cerdas, es usado como soporte al caminar en áreas remo­ tas donde se llevan a cabo rituales. También se utiliza para bosquejar la representación física del "círculo mágico" en el suelo (ver capítulo 12).

La mayoría de estas herramientas son usadas en ritua­ les para varios propósitos, entre los que encontramos:

+ Crear el área de adoración. Debido a que los prac­ ticantes rara vez tienen edificios designados exclusivamente para trabajos con rituales (en realidad esto es aún considerado lo ideal), un lugar sagrado es creado en cada ritual (ver capí­ tulo 12). 

+ El cuchillo y algunas veces la varita se usan con este propósito. La sal y el agua al igual que la escoba pueden ser usadas para purificar el área. El incienso también se utiliza porque crea la atmósfera apropiada debido a su aroma.

+ Para invocar la presencia de la diosa y del dios durante el ritual la varita es el principal instru­ mento usado, sin embargo, la mayoría de los practicantes consideran que la diosa y el dios están tanto dentro como fuera de nosotros. El ritual Wicca es un método de conectar esa parte de nosotros con lo divino. La diosa y el dios no son llamados como si fuesen mascotas

+ Sirven como punto de enfoque de poder durante el acto mágico. Un objeto puede ser colocado sobre un pentáculo, algunos grupos usan el caldero.

+ Para dirigir la energía hacia su destino. El cuchillo es el instrumento más ampliamente usado para dirigir la energía, aunque el dedo índice también servirá para este propósito. Algunas pocas tradi­ ciones utilizan la varita, pero esto no sucede con mucha frecuencia.

Los practicantes reconocen que los instrumentos en sí no tienen poder salvo el que ellos les confieren. En reali­ dad, la mayoría afirman que las herramientas no son necesarias, pero éstas enriquecen los rituales.

Algunos practicantes no permiten que otros manejen sus instrumentos. Ellos son considerados como objetos personales. Los instrumentos se pueden guardar o alma­ cenar (envueltos en seda, por ejemplo) y luego ser saca­ dos estrictamente para su uso específico.

Otros comparten instrumentos entre ellos -cuchillos o calderos durante los rituales-. Otros utilizan constan­ temente sus instrumentos creyendo que cuanto más tra­ bajen con ellos más efectivos serán al estar en sus manos y con su energía.

Estos son algunos de los instrumentos utilizados en los trabajos mágicos y religiosos. Ellos no son diabólicos, no son armas o instrumentos de maldad, no son usados para herir o matar a alguien o a alguna cosa. Son objetos bastante simples que algunos humanos han encontrado efectivos en el proceso de unión con la divinidad. En este sentido estos son instrumentos sagrados.

EL CIRCULO Y EL ALTAR

Círculos y altares

El círculo es una figura geométrica única. No tiene comienzo ni tiene fin -es un símbolo de la perfección-. Un círculo define efectivamente el espacio, sin la agudeza de los ángulos ni de las esquinas. Contiene y al mismo tiempo resiste a las diferentes fuerzas o energías que pue­dan introducirse en él.

Ubiqúese en el centro de un terreno plano libre de árboles. Observe hacia el horizonte y vaya dando la vuelta muy lentamente. Verá cómo la cúpula del firma­ mento se le asemeja a la forma de un gran círculo sobre su cabeza.

Durante la Luna llena, cuando su figura se eleva en el preciso momento de la puesta del Sol, aparece como un globo de luz blanca, redondo y resplandeciente. El Sol también aparece como un círculo plano cuando está ocul­ tándose por el Occidente.

Aunque no podríamos establecerlo concerteza, estas pueden haber sido algunas de las razones por las cuales las personas de las épocas antiguas utilizaron los círculos en sus trabajos de magia. Estos círculos eran considerados como unos elementos con energía protectora, así como también representaciones del Sol y de la Luna. Por consi­guiente, se tenían como la esencia espiritual de nuestro medio ambiente físico, es decir, la divinidad hecha carne.

La mayoría de los libros que se ocupan de la magia contienen instrucciones bastante complicadas para la elaboración de un "círculo de magia". Durante la Edad Media y el Renacimiento, este elemento se constituyó en la herramienta más poderosa de la magia para combatir a los espíritus que eran invocados.

El mago se ubicaba de pie dentro de este círculo y con­ juraba al espíritu para que adoptara una apariencia visible al interior de un triángulo que trazaba cerca de él (pero fuera del círculo). En estos casos, el círculo se utilizaba por su cualidad protectora.

En Wicca no exaltan ni a los espíritus ni a los demonios, no obstante sí utilizan los círculos mágicos. Los primeros libros que hacen referencia a la Wicca comenzaron a apa­recer hacia 1954 y se ocuparon en gran medida del círculo de la magia. Durante esta forma de generar energía psí­quica, los practicantes se relacionaban con la diosa y con el dios y desarrollaban rituales de veneración y de magia.

Hasta hace poco tiempo, la verdadera naturaleza del círculo mágico fue revelada públicamente. No es exactamente un círculo sino más bien una especie de esfera de energía. En estos rituales, los practicantes de la proyectan la energía proveniente de su cuerpo a través de athame (cuchillo). Por medio de la visualización se mol­dea esta energía hacia la esfera de luz resplandeciente.

La mitad de esta esfera se encuentra sobre la superficie del suelo, mientras que la otra mitad queda por debajo. De tal manera que el círculo mágico se traza exacta­ mente en la superficie del suelo, sobre la línea en la cual la esfera se divide en dos.

Un círculo define el espacio en dos dimensiones, mien­ tras que una esfera lo define en tres. Por consiguiente, desde la perspectiva Wicca, la esfera es un espacio sagrado para llevar a cabo los rituales.

Esto puede parecer un tanto confuso para aquellas personas que no tienen ningún conocimiento acerca de esta religión. ¿Por qué razón los practicantes, simple y llanamente, no construyen templos hechos de piedras, ladrillos y cemento y, de esa forma se evitarían todas esas complicaciones? Algunos llegan a hacerlos, pero a pesar de eso, inclusive mucho después de haberlos construido, continúan creando la esfera antes de ejecutar la mayor parte de sus rituales.

Las razones para mantener esta costumbre son muy simples:

- La esfera mágica (más conocida como círculo mágico) delimita un lugar, caracterizado frecuen­temente con la expresión, "entre los mundos" - un lugar sobre el cual los seres humanos se pueden poner en contacto con la diosa y con el dios-.

- La creación del círculo mágico es uno de los ritua­les más importantes de la Wicca, un aspecto clave que la hace diferente de cualquiera de las demás religiones.

- Templos mágicos de esta naturaleza son preferi­dos, en vez de los lugares que se construyen en forma física para la adoración.

Por lo anterior, podemos afirmar que los practicantes no tienen templos construidos en forma tradicional. Por su puesto que ellos pueden adaptar áreas de trabajo al interior de una habitación, de un granero, de un establo, o en cualquier lugar. Pero ni siquiera así, esas áreas se constituirían en templos genuinos. El verdadero templo de la Wicca es una construcción transitoria, edificada y desbaratada en todos y cada uno de los rituales.

Reflexione acerca de esto durante un momento. Si un miembro de una religión ortodoxa fuera a construir físicamente su templo antes de cada sesión de adoración, ¿no sería mucho más efectivo a la hora de realizar su trabajo?

Los humanos guiados por el materialismo, construyen impresionantes edificaciones diseñadas cuidadosamente para inducir la espiritualidad al interior de cada uno de los creyentes. A diferencia de aquellos, en Wicca se cons­truyen templos provisionales hechos de energía mágica. De tal manera, esta energía -sus cualidades y los efectos que produce sobre la psiquis humana- determina la dis­posición adecuada entre los practicantes. Es justamente a eso, a lo cual he denominado "conciencia ritual".

Esto no tiene ningún misterio aunque parezca así para aquellos que no son practicantes. De cualquier manera, el círculo mágico es una poderosa construcción de energía. Dentro del círculo, una persona susceptible es capaz de percibir verdaderamente que él o ella se encuentran distantes de su mundo cotidiano, como en una especie de ambiente mágico, de energía y de espiritualidad.


Lo normal es ubicar el altar en el centro del círculo. Puede ser una mesa, una roca, un tronco de árbol o, inclusive, una zona de suelo despejado especialmente para los casos en los que se vayan a ejecutar rituales o trabajos a la intemperie. Su función básica consiste en sostener los elementos que han de ser utilizados durante el ritual.

Aún cuando éste es un libro introductorio, es conveniente incluir un ritual Wicca para mostrar la forma exacta en la cual se elabora un círculo mágico. En el pasado ésta información se consideraba un secreto, pero en la actualidad se han publicado muchos libros en los cuales se revela la manera exacta en la que se deben ela­ borar los círculos mágicos.

El siguiente ritual, dentro del cual he insertado notas explicativas entre paréntesis, no es antiguo pero sí es representativo.

El círculo de piedras

El círculo de piedras se utiliza durante rituales ejecutados en recintos cerrados para aumentar la energía, la capaci­ dad de meditación y otros aspectos relacionados.Primero que todo limpie toda el área con una escoba especial para el ritual.

Para elaborar este círculo, necesitará cuatro piedras grandes y planas. Si no consigue ninguna, puede utilizar velas para demarcar los cuatro puntos cardinales del cír­ culo. Puede utilizar velas blancas o moradas, o si lo prefiere, utilice los colores correspondientes a cada una de las direcciones -verde para el Norte, amarillo para el Oriente, rojo para el Sur y azul para el Occidente-.

(Cada tradi­ ción hace su propia relación entre los colores y los puntos cardinales, por lo tanto existen otras distintas; este es sola­ mente uno de los tantos sistemas posibles).

Coloque la primera piedra (o vela) en dirección hacia el Norte, para representar al espíritu de la piedra del Norte. Durante el ritual, el momento en que se invoca al espíritu de las piedras, en realidad, lo que se está invocando es todo aquello que reside en esa dirección, inclu­ yendo por su puesto las energías elementales. (En Wicca no se invocan a los espíritus; el término "espíritu" se uti­ liza en estos casos porque es menos sexista que las pala­ bras utilizadas más comúnmente, tales como "rey" o "señor". Las cinco energías elementales mencionadas anteriormente son las siguientes:

La tierra (relacionada con el Norte), el aire (relacio­ nado con el Oriente), el fuego (relacionado con el Sur), el agua (relacionado con el Occidente) y Akasha (espíritu omnipresente sobre la tierra). Las primeras cuatro son emanaciones de la quinta.

Después de haber colocado la primera piedra (o vela) en dirección hacia el Norte, coloque la del Oriente, la del Sur y la del Occidente. Las cuatro deben quedar for­ mando como una especie de cuadrado, el cual debe abar­ car prácticamente la totalidad del área de trabajo. Este cuadrado representa el plano físico sobre el cual existi­ mos, es decir: la tierra.

Ahora tome una cuerda larga que sea blanca o morada (elaborada preferiblemente en hilaza trenzada) y extiéndala en la parte exterior del círculo, utilizando las cuatro piedras o velas como guías. La cuerda puede ser ubicada de tal manera que las piedras permanezcan den­ tro del círculo. En este momento usted tiene un cuadrado y un círculo representando la realidad espiritual. Como tal, este es el círculo encuadrado -el sitio de interpene­ tración entre los campos físico y espiritual-.

El tamaño del círculo puede oscilar entre cinco y veinte pies (1.50/6 mts.), dependiendo de usted o del tamaño de la habitación. 

El siguiente paso es levantar el altar. Se recomienda utilizar los siguientes implementos:

  • Un símbolo de la diosa.
  • Un símbolo del dios.
  • Un athame.
  • Una varita mágica.
  • Un incensario (así como incienso).
  • Un pentáculo.
  • Un recipiente con agua.
  • Un recipiente con sal.
  • Flores y vegetales.
  • Una vela roja en un candelabro (sino está utili­ zando velas para demarcar los puntos cardinales). 

Otros instrumentos o materiales requeridos para el ritual, el hechizo o el trabajo de magia. Construya el altar de acuerdo a su propio estilo y gusto. Además, asegúrese de tener a la mano suficientes fósforos. Se recomienda igualmente tener pedazos de car­ bón de leña para quemar el incienso (a menos que usted esté utilizando palitos o conos de incienso).

Encienda las velas y el incienso. Levante el cuchillo (athame) y lleve su hoja hacia el recipiente con agua. Luego diga:

Yo consagro y limpio esta agua, que habrá de ser purificada y destinada para que permanezca dentro del sagrado cír­ culo de piedras. En el nombre de la diosa madre y del dios padre, yo consagro esta agua.

(De manera intencional, durante este ritual, yo evito especificar nombres tanto para la diosa como para el dios -y lo hago a lo largo de todo el libro- con el fin de que los estudiantes descubran por sí mismos con cual forma de divinidad se sienten más confortables. De nuevo reitero que utilizar, aquí, nombres para las divinidades puede ser interpretado como una limitante.

Algunos practicantes no los utilizan en lo absoluto). 

Al hacer esto, visualice su athame eliminando toda la negatividad que pudiera existir dentro del agua. 

Enseguida, toque la sal con la punta del cuchillo mien­ tras que va diciendo: 

Bendigo esta sal que habrá de ser destinada para que permanezca dentro del círculo sagrado de piedras. En el nombre de la diosa madre y del dios padre, yo bendigo esta sal (La sal se bendice, más no se purifica puesto que se considera como algo puro).

Ahora póngase de pie, mirando hacia el Norte, justa­ mente sobre el borde de la cuerda que delimita el círculo. (Los practicantes en la actualidad convocan el poder per­ sonal a partir del interior de sus propios cuerpos, alistán­ dolo así para que luego se proyecte durante la elabora­ ción del círculo).

Mantenga su athame apuntando hacia fuera, a la altura de su cintura. Camine lentamente alrededor del círculo, en el sentido de las manecillas del reloj; sus pies deben estar precisamente junto a la parte interior de la cuerda, car­ gando el área de trabajo tanto con sus palabras como con su energía.

Utilizando el recurso de la visualización, elabore el cír­ culo, viendo cómo fluye el poder desde la hoja de su cuchillo. A medida que va caminando extienda la energía hasta que consiga darle la forma completa de una esfera que rodee toda el área de trabajo -recuerde que la mitad de ella debe quedar por encima de la superficie del suelo y la otra mitad por debajo-.

Mientras que hace esto, vaya diciendo: 

Aquí está el límite del círculo de piedras. Nada que sea diferente del amor entrará en él. Nada que sea diferente del amor emergerá de su interior. Que este círculo sea cargado, O ancestros, O ancestros, por intermedio de sus poderes.

("O ancestros" es una referencia poética que hace alu­ sión tanto a la diosa como al dios. La última frase emplaza a la diosa y al dios para que carguen, o le con­ cedan el poder, a través de su energía, al círculo y al ritual que se va a llevar a cabo posteriormente).

Cuando llegue al Norte, coloque el athame sobre el altar. Levante la sal y riéguela alrededor del círculo, empe­ zando y terminando en el punto Norte y moviéndose en dirección de las manecillas del reloj. 

Luego lleve el incen­ sario humeante desde el altar hasta donde está la vela roja encendida que señala el punto Sur. Finalmente riegue agua por todo el círculo. En éste momento sienta cómo cada una de estas sustancias van purificando el círculo. Ahora el círculo de piedras se encuentra sellado (ade­ más, está limpio y purificado) 

Sostenga la varita mágica en lo alto mientras está de pie en el punto Norte, al borde del círculo y diga:

O espíritu de la piedra del Norte, uno de los antiguos de la tierra, yo te invoco para que atiendas a este círculo. Que éste sea cargado, O ancestros, por intermedio de sus poderes.

A medida que dice esto, visualice una neblina verdosa que va elevándose y retorciéndose en la parte Norte del cuadro, encima de la piedra. Esta es la energía elemental de la tierra. Cuando el espíritu (es decir, la energía ele­ mental de la tierra asociada con el Norte. Esto no consti­ tuye la conjuración de un demonio, sino el emplaza­ miento de una energía natural) se presente, baje la varita mágica y llévela hacia el Oriente; elévela y diga otra vez:

O espíritu de la piedra del Oriente, uno de los antiguos del aire, yo te invoco para que atiendas a este círculo. Que éste sea cargado, O ancestros, por intermedio de sus poderes.

Visualice la neblina amarillenta en forma de energía de aire. Baje la varita, llévela hacia el Sur y repita lo siguiente mientras que la mantiene en lo alto, visualizando una especie de neblina de fuego de color rojizo:

O espíritu de la piedra del Sur; uno de los antiguos del fuego, yo te invoco para que atiendas a este círculo. Que éste sea cargado, O ancestros, por intermedio de sus poderes.

Finalmente, llévela hacia el Occidente y diga mientras que sostiene en lo alto la varita mágica:

O espíritu de la piedra del Occidente, uno de los antiguos del agua, yo te invoco para que atiendas a este círculo. Que éste sea cargado, O ancestros, por intermedio de sus poderes.

Visualice la neblina azulosa, la esencia del agua (el elemento correspondiente). El círculo respira y está vivo a su alrededor. Los espíritus de las piedras están presentes. Sienta sus energías. Visualice el círculo resplandeciente y aumentando cada vez más el poder.

Póngase de pie y sién­ talo una vez más. El círculo de piedras está completo. Ya se pueden invocar a la diosa y al dios y ejecutar magia.

Liberar el círculo

(Después de finalizar cada ritual de la Wicca, se acos­ tumbra a liberar o a dispersar el círculo, con el fin de devolverle al lugar su normalidad habitual. He escuchado de algunas tradiciones que fallan en la ejecución de este proceso).

Una vez que haya finalizado el ritual, póngase de pie mirando hacia el Norte y, mientras que sostiene levan­ tada la varita mágica, diga:

Adiós espíritu de la piedra del Norte. Te doy mis agradecimientos por haberte hecho presente aquí. Vete por el camino del poder.

Repita esta misma fórmula, mirando hacia el Oriente, hacia el Sur y hacia el Occidente, sustituyendo única­ mente la dirección a la cual se está refiriendo con sus palabras. Después de esto, regrese hasta el punto Norte y sostenga en lo alto la varita mágica durante algunos momentos.

Coloque la varita sobre el altar. Tome el athame. Pón­ gase de pie en el punto Norte. Rompa la pared del cír­ culo con el cuchillo, a la altura de la cintura. Vaya girando lentamente, alrededor del circulo, en el sentido de las manecillas del reloj, visualizando la forma en que su poder va siendo absorbido por el cuchillo. Literal­ mente, hálelo hacia la hoja y hacia el puño del athame. Sienta cómo el círculo se va disolviendo, se va enco­ giendo -sienta cómo el mundo exterior, poco a poco, empieza a recuperar su dominio sobre el área-.

Cuando usted llega de nuevo al punto Norte, el cír­ culo ya no existe más.

Este es un ejemplo de la elaboración del círculo mágico. Aunque se ha escrito para que sea ejecutado por un practicante solitario, la mayor parte de estos círculos son elaborados para llevar a cabo trabajos colectivos; aún cuando sólo pueda estar involucrado un individuo en la real elaboración del círculo.

No sobra repetir que "los espíritus de las piedras", los cuales han sido mencionados en el ejemplo anterior, no son almas humanas descorporizadas -no son fantasmas, ni demonios ni, ánimas en pena-. Ellos son llamados según algunas tradiciones Wicca como "los señores de las torres de vigilancia" o "las reinas y reyes de los elemen­ tos". Estas son energías elementales que son invocadas durante el ritual con propósitos de protección o para que faciliten sus energías especiales.

Esta es una práctica uni­versal Wicca. Los Wicca consideran al círculo mágico como el lugar más propicio para rendirles culto a la diosa y al dios; sin embargo, también se le ha asignado una segunda fun­ ción: almacenar y concentrar grandes cantidades de ener­ gía mágica. No obstante ésta se considera como una fun­ ción secundaria. El círculo no se constituye en algo estrictamente indispensable para poder llevar a cabo los trabajos de magia con resultados exitosos, ya sea en eje­ cuciones colectivas o de practicantes solitarios.

Así pues, el círculo (esfera) de energía se constituye en el templo de la Wicca.

DIAS DE PODER: ARQUELARRES Y ESBATS.

Los cristianos celebran la Navidad, la pascua y una gran cantidad de días sagrados. Los judíos ortodoxos celebran el Hanukkah, la pascua judía o Passover y otras festividades con rituales y costumbres específicas. A tra­ vés de las Américas llevamos árboles de pino a nuestras casas a finales de Diciembre; pintamos huevos de colores durante la primavera y les regalamos dulces a los niños el 31 de octubre. Todas las personas del mundo celebran días del año con ritos religiosos y seculares.

Todas las religiones tienen calendarios sagrados que contienen diferentes días de poder o fechas asociadas con divinidades. Los practicantes de la Wicca no son la excepción. La mayor parte de ellos ejecutan rituales reli­ giosos por lo menos veintiuna veces al año: trece celebra­ ciones de Luna llena son frecuentemente dedicadas a la diosa y ocho aquelarres o festivales solares se dedican al dios. Algunos practicantes se reúnen con otros miembros para celebrar estos rituales, mientras que otros prefieren ejecutarlos en forma individual. Primero vamos a referir­ nos a los rituales de Luna llena. 

Esbatarios

La Luna llena es un símbolo antiguo de la diosa. Un incontable número de religiones la han reconocido con sus ritos y ceremonias. En esta época los practicantes se reúnen con frecuencia (si son miembros de un grupo o congregación) en las noches de Luna llena cada veintio­ cho días para celebrar sus cultos y rituales mágicos

Esto no significa que veneren a la Luna. Ellos ven a la Luna como un símbolo de la diosa, no como si fuera su propio rostro.

La Luna también se considera como una mística fuente de energía. Debido a que la luz está relacionada con el poder y que la fuerza de la Luna tiene efectos comprobados sobre las mareas y sobre los ciclos, tanto de las mujeres como de los animales, los practicantes atraen la energía de la Luna durante los esbatarios para aumentar su poder durante las labores mágicas. 

De esta forma, un esbatario (o como se conoce más comúnmente, un ritual de la Luna llena) es un rito que involucra la adoración por la diosa dentro de una labor mágica.

Para la Wicca, el tiempo de la Luna llena es un tiempo de santidad y de espiritualidad.

Normalmente los rituales ocurren en la noche. Cuando el círculo se forma, la diosa (y el dios) son invo­ cados con palabras poéticas, música mística y danzas sagradas. Se puede continuar con una meditación o con una sesión síquica, después se llevan acabo los trabajos mágicos bajo la luz de la Luna.

Posteriormente, el grupo o el practicante solitario, con frecuencia bebe vino blanco o jugo de frutas y come tor­ tas en forma de Luna creciente. Este es el esbatario -un tiempo de reverencia y de magia-.

El Aquelarre

Si tenemos en cuenta que los esbatarios están determina­ dos por la Luna, los aquelarres o sabatarios están orien­ tados en relación con las estaciones. Estos están directa­ mente asociados con los viejos rituales europeos de cultivos y cosechas y de antiguas ceremonias de cacería, así como también con los solsticios y los equinoccios.

Los aquelarres son también conocidos como "días de poder" o "días supremos". Y aunque los rituales que se desarrollan de día, podría decirse que son escogidos pre­ feriblemente como festividades solares, la mayoría de los aquelarres son ejecutados de noche.

Para la mayoría de las congregaciones de magia estos son tiempos para reunirse y trabajar con sus ritos; un tiempo en el cual se debe tener en cuenta el paso de las estaciones y los cambios en el funcionamiento dentro de la tierra, lo cual resulta especialmente importante para los habitantes de las ciudades. De nuevo, en Wicca no se adora al Sol pero si es un símbolo del dios.

En resumen, los aquelarres cuentan una historia del dios y de la diosa. En forma de festival, ellos revelan una leyenda Wicca relacionada con las estaciones y con la agricultura. Las tradiciones de los miembros de la Wicca varían bastante en sus mitos. Sin embargo, se puede hacer una generalización de los significados de los ocho aquelarres.

Muchos practicantes comienzan su año con el Sambain (octubre 31). En esa noche ellos veneran a sus seres queri­ dos y amigos que han pasado a la otra vida. Aún cuando en Wicca se acepta la reencarnación, éste no es un festival de pena y dolor pero sí un reconocimiento del inevitable destino de la vida. Muchos de los miembros de la Wicca marcan la muerte simbólica de dios en esa noche. El Samhain está asociado con la llegada del invierno y con los antiguos rituales de cacería.

Esta fecha es reconocida en los Estados Unidos y en otros países de América como Halloween o "la víspera de todos los santos"; una noche en la cual los adultos y los niños se disfrazan y asisten a fiestas; los periódicos anun­ cian historietas relacionadas con las brujas, con maldicio­ nes y fantasmas a lo largo y ancho de sus páginas. Estas son tradiciones populares de viejas costumbres europeas que fueron desarrolladas durante esa época del año. Los practicantes de Wicca, en términos generales, ignoran tales sucesos puesto que para ellos es una noche sagrada.

La fiesta de Yule (aproximadamente en diciembre 21; las fechas exactas de los solsticios y equinoccios cambian cada año) conmemora el renacimiento del dios por medio de la intervención de la diosa. Algunos podrían observar la fecha y pensar que es una parodia de la cristiandad. En realidad, esto es algo completamente diferente.

Los primeros eruditos de la Biblia trataron de estable- cer una fecha exacta para el nacimiento de Jesús. Al no obtener resultados decidieron adoptar el solsticio de invierno. Esta fecha fue cambiada a diciembre 25 de tal forma que no variaría año tras año. Yule fue, probable­ mente, escogido para este propósito porque es un anti­ guo día religioso pagano -se pensaba por ejemplo que Mithras ya había nacido para entonces-. Los antiguos cristianos se distinguieron por sobreponer su simbolismo religioso y su teología sobre las primeras religiones, como resultado de su intento por conseguir una conver­ sión más rápida.

De esta forma la Wicca celebra Yule como la fecha del nacimiento del dios (simbólicamente representado a tra­ vés del Sol). El solsticio de invierno conmemora lo más profundo del invierno. A partir de esa noche, los días se hacen más largos, hasta la mitad del verano.

lmbolc (febrero 1 ó 2) es la época en la cual los practi­ cantes celebran la recuperación de la diosa después de dar a luz o crear al dios. Este es un festival de purifica­ ción y reverencia por la renovada fertilidad de la tierra. A veces se encienden hogueras.

Ostara (en las proximidades del 21 de marzo), el sols­ ticio de primavera indica el primer día de la primavera. Es el tiempo en el cual se despierta la tierra (la diosa en su aspecto terrestre) y el calor y el poder del Sol aumentan.

Los rituales paganos de primavera, como pintar hue­vos de colores, han sobrevivido durante estos tiempos al ser transferidos hacia las celebraciones de pascua.

Abril 30 es conocido como la fiesta Beltane. Durante este festival, el joven dios se convierte en adulto. Él y la diosa (su madre y su amante al mismo tiempo) se unen y producen la magnificencia de la naturaleza.

¡De repente los dioses practican el incesto! -recuerde que este es el simbolismo de la naturaleza-. En el pen­samiento Wicca, la diosa y el dios son una unidad; las mitades gemelas se convierten en una. Estas son reflexio­ nes duales del poder del universo y que nunca pueden ser realmente separadas.

El día de mayo todavía se considera una época de flo­ res, de árboles adornados con flores de mayo (que alguna vez fueron públicamente símbolos sexuales) y de cadenas de trébol, inclusive para aquellos que no practican la reli­ gión Wicca.

La mitad de verano (hacia el 21 de junio aproximada­ mente) es el momento en el cual los poderes de la natu­ raleza (creadas por la unión del Sol y de la tierra) están en el punto más efervescente. En esta fecha, los practi­ cantes se reúnen para celebrar y practicar magia. Se encienden grandes fogatas en honor al Sol. Esta noche y su magia fueron veneradas en una de las representacio­ nes teatrales de Shakespeare.

Lughnasadh. (Agosto 1) es el principio de la cosecha. El dios se debilita al recogerse los primeros granos y frutos. Lughnasadh es un ritual de acción de gracias. En efecto, el día festivo de acción de gracias en los Estados Unidos es una copia de las festividades paganas de la cosecha de Europa. Si los peregrinos hubieran plantado sus cosechas a tiempo, el día de acción de gracias se hubiera acercado más a la fecha en que se celebra Lughnasadth.

Mabon (hacia el 21 de septiembre) es la segunda cose­ cha. El dios se prepara para dejar su vida detrás de él cuando todas las frutas sean recogidas para alimentar a todas las personas sobre la tierra. El calor día a día va disminuyendo. Después del Mabon sigue el Samhain, de tal forma que el ciclo de rituales sea completado

Recuerde que este es el más simple bosquejo de los aquelarres. Las tradiciones individuales poseen un amplio número de costumbres para todos los días. Los complejos rituales simbólicos son representados en honor al dios y a la diosa mientras que se reflejan en cada cambio de estación.

Los alimentos son también símbolos y, con frecuencia, son colocados sobre el altar, después son consumidos durante la comida sagrada, la cual algunas veces es cono­ cida como "tortas y vinos".

El Samhain, el Yule y las demás fiestas son para los Wicca lo que la Navidad y la pascua es para los cristianos.

Los aquelarres y esbatarios pueden ser divididos en tres niveles. En el primer nivel se encuentran los períodos de cultos religiosos, en los cuales los practicantes se encuentran con la diosa y con el dios. Durante este perí­ odo se renueva el contacto con las divinidades mediante rituales estructurados.

En el segundo nivel, estos días de poder son también tiempos específicos de trabajo con la magia para la ayuda al prójimo, la salud, la comodidad y la protección de sus amigos y seres queridos. Todo ello se realiza con la ayuda de las divinidades.

Finalmente podemos encontrar también dentro del grupo de las celebraciones, los tiempos para la risa, las conversaciones acerca del trabajo y los agasajos.

Estos rituales no son parodias de ceremonias sagradas de otras religiones. De hecho, los aquelarres tienen raíces en las expresiones más antiguas de la religión entre los seres humanos, las cuales preceden a la cristiandad por miles de años. Ellos están basados en rituales mucho más antiguos que aquellos ritos pertenecientes a cualquiera de las otras religiones.

LA MAGIA DE LA WICCA

En Wicca, al igual que los magos populares, se pro­grama, libera y dirige el poder personal para manifestar los cambios necesarios. En otras palabras, ellos practican magia. Aunque la magia de la Wicca sigue los mismos fundamentos de la magia popular, las técnicas utilizadas pueden ser muy diferentes.

Los magos populares encienden velas, manipulan cris­ tales de cuarzo o utilizan hierbas, aceites y otros utensi­ lios para producir cambios mágicos. Las congregaciones de Wicca usualmente realizan ritos que tienen que ver con el aumento de la energía. Ellos utilizan muy pocos, o ningún elemento, salvo el más potente de todos -el cuerpo humano-.

La magia referida en este capítulo es principalmente aquella practicada por las congregaciones. Los practican­tes solitarios pueden utilizar rituales similares o practicar magia popular mientras invocan a la diosa y al dios.

Los propósitos de la magia Wicca son con frecuencia similares a aquellos de la magia popular. La curación es quizás el objetivo más común. Sus propósitos pueden estar relacionados con el amor, con las finanzas, con el empleo, con la protección y con muchos otros aspectos.

La magia de la Wicca también puede abordar grandes problemas como la paz mundial. Muchas congregaciones comenzaron a trabajar con este propósito a finales de la década de los sesenta, cuando ellos "unían" sus fuerzas para enviar energía y detener la guerra de Vietnam.

Los practicantes también pueden trabajar con la magia para detener la explotación de la tierra, para conservar sus recursos naturales y para enviar energía de nuevo a nuestro planeta, con el propósito de mantener y mejorar su capacidad de continuar y de conservar la vida.

Los métodos de la Wicca para aumentar la energía eran considerados como secretos. Solamente se relevaban a los miembros de la congregación después de su inicia­ ción. En la actualidad, muchos de ellos han sido ampliamente publicados.

La forma más común se manifiesta en la danza. La actividad física, como hemos visto, genera poder perso­ nal. Es fuente de vida energética. La contracción muscu­ lar produce el poder necesario en la magia.

Después de que los ritos religiosos hayan finalizado, la Sacerdotisa Superior, el Sacerdote Superior o algunos de los líderes del grupo hacen alusión al propósito del ritual mágico que será ejecutado por el grupo.

Durante las danzas los practicantes unen sus manos y se mueven en el sentido de las manecillas del reloj al rededor del altar, manteniendo la visualización de su objetivo o su representación. En la época cuando se juzgaba a las brujas, eran acusadas de realizar danzas inmo­rales. Este tipo de danza no es ejecutado.

Después de la danza, el ritual mágico se termina. Los participantes pueden sentirse exhaustos debido al gasto de energía. Sin embargo, pronto todos retornan a su estado normal gracias a la comida ingerida después del ritual.

Si un mago popular puede originar una cantidad sufi­ ciente de energía para efectuar cambios mágicos, entonces un grupo de personas trabajando con un mismo propó­ sito, puede generar una extraordinaria cantidad de poder.

Los trabajos mágicos grupales, ya sean pertenecientes a la Wicca o no, pueden ser espectacularmente efectivos. Tal vez debemos hablar un poco más del movimiento en sentido de las manecillas del reloj (deosil). En la Wicca, se piensa que este movimiento genera energía concualidades positivas. A la inversa, el movimiento en sen­ tido contrario a las manecillas del reloj atrae energía con cualidades negativas. Algunos dicen que se trata, simple­ mente, de un simbolismo, pero otras aseguran que es mucho más que eso.

El término "movimiento en sentido de las manecillas del reloj" no se refiere al movimiento del minutero o del segundero de un reloj moderno dial, sino a un viejo mecanismo de marcación de la hora.

Los relojes solares han sido utilizados por incontables milenios. Estos sistemas consisten en una base marcada con números colocados en los ángulos apropiados alre­ dedor de su borde. Una delgada barra vertical es colo­cada en el centro del reloj. Cuando el Sol se mueve a tra­ vés del cielo, la sombra del puntero se mueve en forma de arco, de izquierda a derecha, señalando la hora. En consecuencia, el movimiento en sentido de las manecillas del reloj se refiere al movimiento de esta sombra.

Ahora bien, si el Sol produce una sombra con esta forma y está relacionado con todo aquello que es bueno, brillante y estimulante de nuestro planeta; los movimien­ tos en la dirección opuesta son su antítesis.

De esta forma, a través de los siglos, los movimientos en sentido opuesto a las manecillas del reloj han sido uti­ lizados en labores mágicas negativas. A esto se le ha denominado "trayectoria en sentido izquierdo".

Esta es la razón por la cual los practicantes de Wicca bailan alrededor del altar en dirección del movimiento de las manecillas del reloj. Algunos miembros de la Wicca, al Sur de la línea del Ecuador -particularmente en Aus­ tralia, la cual tiene una próspera población de practican­ tes- invierten estas direcciones. Ésta es, por su puesto, su prerrogativa. 

En Wicca, la danza es una de las tantas formas; sin embargo, todas son muy similares. En una de ellas, el grupo se organiza en círculo alrededor del altar. Los miembros pueden permanecer inmóviles, cogidos de los brazos y cantar o hacer zumbidos mientras visualizan el objeto mágico e incrementan su energía personal. 

Al igual que la danza, el líder determina el momento en que el poder está en su punto de concentración máximo e informará al grupo que es tiempo de liberar la energía.

Por otra parte, un símbolo que denote un propósito mágico puede ser marcado sobre un pedazo de papel o de madera y luego colocado sobre el altar. Los grupos se reúnen a su alrededor y elevan la energía personal a tra­ vés de sus athames (cuchillos) proyectando la energía sobre el símbolo. Éste, será finalmente quemado o ente­ rrado para que libere el poder con el propósito específico.

Otros grupos practican algunas variaciones a las anteriores. Sin importar cual escojan, las ceremonias mágicas son por lo general efectivas.

La magia popular, como hemos observado, es regida por un dictamen básico: No hacer daño a nadie.

En Wicca, sus practicantes no llevan a cabo magia negativa. Ellos no destruyen matrimonios, ni obligan a las personas a enamorarse, ni tampoco hacen mal a los demás a través de sus rituales.

En la opinión popular, el poder de la magia parece ser comparado con la falta de moralidad. Esto es tan absurdo como pensar que poseer un cuchillo induce a su dueño a apuñalar a cualquier persona que ella o él se encuentren. En el mejor de los casos, el verdadero dominio del poder de la magia solamente ocurre dentro del individuo que está sujeto a la regla "si no haces mal a nadie, has lo que quieras".

La posibilidad de dar mal uso a las técnicas de la magia de la Wicca fue una de las razones fundamentales por las cuales estas técnicas permanecieron en secreto en el pasado. "No reveles los métodos mágicos a aquellos que no estén entrenados", decían algunos miembros de la reli­ gión Wicca. "Ellos podrían utilizarlos de una manera inco­ rrecta". Esta lógica pudo existir alguna vez, pero en la actualidad ya no es válida. Las técnicas mágicas de la Wicca han sido publicadas ampliamente.

Cualquier per­sona, con algo de dinero o con acceso a una biblioteca, puede leer la mayor parte de estos "secretos".

Estoy seguro de que existen muchos grupos que se autodenominan Wicca y que practican la magia negativa. Pero juzgar a la mayor parte de los miembros de esta religión, resulta tan alejado de la realidad como lla­ mar a aquellas almas desafortunadas que han cometido crímenes "verdaderos católicos".

La magia de la Wicca se desarrolla con propósitos positivos. Está dirigida a hacer el bien a los miembros del grupo, a sus amistades, a sus familiares, a la tierra con todos sus habitantes. Éste es el aspecto positivo de la religión de la magia solamente ocurre dentro del individuo que está sujeto a la regla "si no haces mal a nadie, has lo que quieras".

La posibilidad de dar mal uso a las técnicas de la magia de la Wicca fue una de las razones fundamentales por las cuales estas técnicas permanecieron en secreto en el pasado. "No reveles los métodos mágicos a aquellos que no estén entrenados", decían algunos miembros de la reli­ gión Wicca. "Ellos podrían utilizarlos de una manera inco­ rrecta". Esta lógica pudo existir alguna vez, pero en la actualidad ya no es válida. Las técnicas mágicas de la Wicca han sido publicadas ampliamente. Cualquier per­sona, con algo de dinero o con acceso a una biblioteca, puede leer la mayor parte de estos "secretos".

Estoy seguro de que existen muchos grupos que se autodenominan Wicca y que practican la magia negativa. Pero juzgar a la mayor parte de los miembros de esta religión, resulta tan alejado de la realidad como lla­ mar a aquellas almas desafortunadas que han cometido crímenes "verdaderos católicos".

La magia de la Wicca se desarrolla con propósitos positivos. Está dirigida a hacer el bien a los miembros del grupo, a sus amistades, a sus familiares, a la tierra con todos sus habitantes. Éste es el aspecto positivo de la religión.

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