Preparan los brujos pociones mágicas

Desde tiempo inmemorial los brujos han sido herbalistas y preparado medicinas para su comunidad. También han sido los guardianes de otros saberes tradicionales. Su reputación de herbalistas hizo que de vez en cuando les acusaran de envenenadores. De hecho, la palabra «envenenador» ha sido mal traducida como «brujo» en la conocida orden bíblica: «No permitirás que un brujo viva». Actualmente, cuando un medicamento es ineficaz y el paciente muere, el médico puede ser sometido ajuicio por tratamiento erróneo. En el pasado, la «mujer sabia» podía ser acusada de envenenadora y bruja. Hoy muchos brujos son expertos y doctos herbalistas, pero no dirán que sus jarabes para la tos, sus tónicos vigorizantes y sus emplastos para la piel son mágicos. Tales remedios no son más mágicos que la aspirina, pero en el pasado se consideraban mágicos porque la inmensa mayoría de la gente desconocía cómo actuaban. 

Ciertos libros sobre brujería incluyen pociones que, con toda evidencia, no son producto de la comprensión científica, sino simbólicas. La creencia en la poción de la persona que la toma puede conducir a los resultados deseados, a los que también puede llevar la convicción del brujo de que su poción surtirá efecto, así como la cantidad de fuerza Mica que aplique a su preparación. No obstante, muchas de las llamadas pociones mágicas ofrecidas en libros que popularizan la noción de la brujería son absurdas en extremo, y es probable que algunas no causen más que una indigestión. 

Dicho esto, es indudable que a los brujos les interesa alterar y afectar las actitudes y los estados mentales de otras personas, y por ello utilizan hierbas aromáticas, aceites e incienso y crean recetas que cambiarán los estados de ánimo y afectarán emocionalmente a quienes tomen las pócimas preparadas con ellas. Podríamos decir que los brujos son tanto perfumistas como herbalistas. 

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que para preparar medicamentos, perfumes o aceites de baño, hace falta algo más que habilidad práctica. Los brujos bendicen sus productos mientras los preparan, confeccionan sus pociones en una época en que la luna se encuentra en la fase apropiada o cuando la situación astrológica es propicia. No existe ningún aspecto de la brujería que no haga uso de la fuerza Mica ni tenga en cuenta los poderes del mundo natural y espiritual.