¿PRACITCAN HECHIZOS LOS BRUJOS?

Desde luego, los brujos practican hechizos, ya sea solos ya en las asambleas. Algunos hechizos están organizados verbalmente, y la palabra transporta toda su intención. Algunos requieren el uso de talismanes que el brujo debe dar a la persona para que resulte afectada. Los hay que no necesitan palabras ni objetos específicos, sino que se llevan a cabo mediante una especie de proyección imaginativa. 

Los hechizos actúan de diversas maneras. La mayoría pueden considerarse análogos a los mensajes radiofónicos: se envía una «transmisión» a la «mente profunda» de alguien, y este mensaje refuerza el deseo de esa persona de recobrar la salud o cambia sus intenciones y actitudes. 

La mayoría de los brujos se concentran en hechizos que curan, protegen o dan buena suerte. Sin embargo, a veces es necesario practicar un hechizo para ordenar a alguien que siga un determinado curso de acción o evitar que haga algo malo. Estos hechizos que reducen la actividad o incluso actúan como una maldición suelen ser discutidos a fondo por toda la asamblea antes de transmitirlos. A veces se envía una maldición a personas que perjudican a otras, de modo que no sigan haciéndolo. 

El poder utilizado en los hechizos ha recibido diversas denominaciones. Algunos lo llaman fuerza telepática, otros lo consideran una especie de electromagnetismo. También se le ha llamado «fuerza Mica». Sea cual fuere la denominación, lo cierto es que la fuerza sigue siendo un poderoso medio de cambio y alteración que, según creen los brujos, no debe ser usado a la ligera, pues todo «mensaje» transmitido retorna por lo menos triplicado a quien lo envía. En consecuencia, los brujos que envían maldiciones, por justificadas que estén, o que desean doblegar a otros a su voluntad, deben poner especial cuidado en protegerse con otras clases de magia y asegurarse de que sus acciones están plenamente acordes con la ética de la brujería.