La Magia Natural

La magia es lo que hace que las cosas sucedan. Cuando hacemos magia, modificamos realmente el paisaje de nuestra realidad. La magia siempre ha formado parte de la brujería, una fuerza natural utilizada durante miles de años para ayudar a influir en las vidas para su bien. La magia cura, consuela y ofrece esperanza ante la desesperanza. Nos ofrece un enfoque positivo para nuestros pensamientos mientras trabajamos con el propósito de alcanzar nuestros objetivos, y nos permite reconocer que tenemos control sobre nosotros y sobre nuestras realidades.

Recuperar la magia como una fuerza activa y positiva en
nuestras vidas es probablemente uno de los atractivos que ha
hecho de los diversos caminos del paganismo una de las religiones de más rápido crecimiento en el mundo actual. La gente está
cansada de sentirse indefensa, enferma y a merced de las iglesias, los gobiernos y las grandes empresas. Quiere recuperar la autoridad personal que esos intermediarios del poder han usurpado a lo largo de los siglos.
Contrariamente a lo que la Iglesia y sus secuaces convertirían en creencia pública, la magia no es maléfica. No se sirve de un espíritu maligno ni de un anti Dios como un catalizador para su éxito, y no contraría las leyes naturales del universo.


Esas ideas fueron sembradas en la mente de la gente en un esfuerzo concertado por despojarla del poder personal y sustituirlo por la lealtad servil a la Iglesia y al Estado que, en un tiempo, estuvieron inextricablemente unidos. Por ejemplo, la versión de san Jaime de la Biblia cristiana (siglo XVII) utilizaba la palabra bruja en lugar de envenenadora en un pasaje clave del Éxodo con el objeto de contar con la autoridad de la Iglesia para realizar sus cazas de brujas.

La magia es totalmente natural y sus operaciones están impulsadas por la fuerza de voluntad innata del brujo. Una definición de magia que siempre me ha gustado fue acuñada por el mago ceremonial de infausta memoria Aleister Crowley a finales del siglo XIX: «La magia es la ciencia y el arte de hacer que se produzcan cambios de acuerdo con la voluntad».

El uso de la palabra ciencia en la definición de Crowley es elocuente. Las leyes naturales del universo están establecidas. No pueden ser desafiadas ni siquiera a través de la magia. Por consiguiente, toda la energía mágica tiene que ajustarse a esas leyes. La primera ley natural del universo que se enseña a los estudiantes de física es una que probablemente oyó en la escuela y que dice que la materia no puede ser creada ni destruida, sino que sólo puede cambiar de forma. A través de la magia intentamos dar una forma nueva a las energías que ya existen alimentándolas con energías nuevas de nuestra elección con el objeto de que puedan convertirse en lo que deseamos. Nunca podemos crear algo de la nada. Las leyes naturales del universo no lo permitirán.

Para los antiguos brujos, la magia no era considerada como una operación de fuerzas sobrenaturales puesto que, lógicamente, no podía existir nada sobrenatural. Tanto si se cree que el universo fue creado por una deidad consciente, como si se desea creer que surgió espontáneamente, la realidad sigue siendo que determinadas leyes naturales actuaron a partir de aquellas en las que no podía producirse ninguna desviación. A los felinos no les salen cuernos de la noche a la mañana, el otoño no aparece súbitamente para seguir al invierno y un arce no se convierte en olmo a voluntad. Todo tiene su lugar en el continuo tiempo/espacio incluida la magia.


Para los antiguos brujos, la magia no era considerada como una operación de fuerzas sobre naturales puesto que, lógicamente, no podía existir nada sobrenatural. Tanto si se cree que el universo fue cread por una deidad consciente, como si se desea creer que surgió espontáneamente, la realidad sigue siendo que determinadas leyes naturales actuaron a partir de aquellas en las que no podía producirse ninguna desviación. A los felinos no le salen cuernos de la noche a la mañana, el otoño no aprece súbitamente para seguir al invierno y un arce no se convierte en olmo a voluntad, Todo tiene su lugar en el continuo tiempo/espacio de la magia.


Anteriormente, en un pasado no tan lejano, muchas de las maravillas de la vida moderna que se dan por descontadas habrían sido consideradas mágicas, y por consiguiente malignas. Hasta la luz eléctrica gracias a la cual estamos leyendo ahora habría sido considerada como una manifestación de magia, que había hecho que le quemasen por brujo aun cuando los principios que la impulsan son totalmente naturales. Pero aquella época esos principios no se conocían. Para generar luz eléctrica en la actualidad todavía tenemos que usar como fundamente esas leyes naturales y principios científicos. Por mas que lo dessemos, no podemos chasquear los dedos y hacer que se produzcan tales cosas de la nada.

Así es como la gente común define generalmente la magia natural, como un proceso de construcción que emplea la energía propia del brujo y objetos procedentes de la naturaleza como catalizadores para el cambio. La magia no esta en esos catalizadores, sino en quien la extrae de ellos. La palabra "magia" procede del griego magikos, que quiere decir "poderes de los magos". Los griegos la tomaron de un termino mas antiguo que significa "controlar los elementos". Los brujos modernos pensarían mas en términos de "unión con" los elementos para crear realidades nuevas, que emergen con esos poderes o son extraídos de ellos en lugar de dominarlos. Utilizamos esos vínculos para contribuir a incrementar y alimentar nuestras reservas de energía para emplearlas en el arte de la hechicería.

Los métodos que usamos en la actualidad para hacer magia natural son básicamente los mismos que se utilizaban hace miles de años. A diferencia de los magos ceremoniales, dependemos más de las energías del mundo elemental que de los habitantes de los numerosos reinos invisibles para contribuir a alimentar nuestras obras de hechicería. La magia ceremonial busca, en principio si no de hecho, unir al mago con lo divino en lugar de centrarse en objetivos terrenales como una casa nueva o una nueva aventura romántica. Nuestros principales objetivos mágicos también han seguido siendo los mismos durante muchos siglos. Todavía nos esforzamos por conseguir manifestaciones de amor, seguridad, salud, protección, conocimiento y fertilidad.