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La Magia del Brujo

¡Magia! La palabra evoca imágenes de brujos musitando palabras encima de calderos hirviendo, hierbas olorosas secándose junto a viejos fogones de piedra, sabias mujeres y sagaces hombres del campo llevando sus infusiones curativas a los niños enfermos, y aquelarres en los que se bailaba alegremente a la luz de la luna mientras se salmodiaban los hechizos para lograr que se cumplieran. Los brujos modernos siguen utilizando la magia casi del mismo modo, y en gran medida con los mismos objetivos, que lo hicieron nuestros antepasados. Usamos lo que la naturaleza nos ha suministrado con el propósito de ayudamos a hacer hechizos para la salud y la sanación, para el amor y la fertilidad, para la prosperidad y la fuerza.

Las antiguas tradiciones espirituales de Europa occidental, a veces mencionadas colectivamente como la religión de Wicca, están vivas y con buena salud, y también lo están las enseñanzas mágicas. La magia forma parte de nuestra religión, pero no es un requisito. Un buen número de brujos no ha hecho nunca un hechizo. Otros esperan durante años antes de estudiar la parte mágica de nuestra fe. Pero con independencia de que elijamos trabajar la magia o no, vernos como seres mágicos es parte de nuestra autoidentidad básica. Al definirnos como brujos estamos declarando que nos consideramos como instrumentos, conductores, formadores y controladores de energía.

Una de las dos palabras que están en el origen de la moderna witch el wyk, otro origen es el término anglosajón wit, que quiere decir «tener palabra es antiguo término inglés que significa «curvar o dar forma», como cuando se da forma a la energía. El conocimiento o sabiduría». Estas raíces implican que quienes mejor hacían magia eran personas que estudiaban y trabajaban con su Arte, obteniendo en todo ese tiempo sabiduría para perfeccionarlo. Mediante la utilización de esta sabiduría podían moldear o someter el mundo físico para reflejar su voluntad . Esta habilidad sigue siendo vital para la práctica exitosa de la brujería, ya sea utilizada para hacer magia, proyección astral, meditación o creación de un ritual, o simplemente para ayudarnos a rendir honores a nuestras deidades.

Los términos brujo y Wicca han sufrido derrotas en algunos terrenos, donde los detractores argumentan que los antiguos paganos nunca utilizaron esas etiquetas para sí mismos. Eso es cierto, puesto que no había ninguna necesidad de poner nombre a una religión en una comunidad en ,la que simplemente por nacer en la tribu o en el clan automáticamente se formaba parte de su vida espiritual. Aquellos que poseían títulos religiosos los detentaban principalmente para definir sus funciones dentro de la sociedad (por ejemplo, sacerdote, sacerdotisa, bardo, miembro del consejo, cte.), y no para marcar los límites de la creencia espiritual. Para esos antiguos europeos la magia y la religión eran una, y ambas constituían una parte integral de la vida cotidiana, ¡eso es lo que eran! No se habrían identificado a sí mismos como parte de una religión llamada Wicca, pero habrían dicho que eran Wicca o que poseían Wicca: el conocimiento, la sabiduría y la habilidad para someter o dar forma a la realidad que eligiesen.

Naturalmente, algunas personas son y siguen siendo mejores que otras en este proceso, pero todos poseemos la capacidad innata de desarrollar habilidades mágicas. Hacer magia está escrito como un curso completo de magia natural. Esto no quiere decir que sea el libro completo sobre la magia; dudo de que tal compendio pueda existir. Su objetivo es enseñarle cómo funciona la magia y darle confianza para que la trabaje con éxito por su cuenta. Ésa es la razón por la que este libro no le parecerá una simple compilación de hechizos. Si alguien le proporciona uno de sus hechizos usted puede hacer magia con éxito una vez. Si alguien le muestra cómo analizar la estructura del hechizo y le enseña a construir los suyos, no sólo estará en condiciones de hacer magia para siempre, sino que también se convertirá en magia.

A través de ejercicios diseñados para desarrollar habilidades básicas, Hacer magia sienta los fundamentos sólidos de una sabiduría mágica elemental. Los primeros capítulos comienzan con una introducción a la magia y a su manera de funcionar. Estudiaremos las herramientas del Arte, aprenderemos a conectar los elementos con los componentes básicos de la magia y ahondaremos en las complejidades de la construcción y de la oportunidad del hechizo. La segunda mitad del libro nos introducirá en las artes mágicas avanzadas, que se basan en habilidades sumamente perfeccionadas de meditación, proyección astral, visualización y preservación de la energía creativa.

Los brujos creen en la naturaleza cíclica de todas las cosas, que todo en la existencia es parte de la rueda gigante de la vida, la muerte y el renacer, y este libro refleja esas creencias. Puesto que el tema de la energía elemental impregna todas las operaciones de la magia natural, comenzaremos nuestro viaje mágico en Hacer magia estudiando las habilidades básicas y el papel de los elementos. Terminaremos volviendo a investigar los elementos, esta vez con un enfoque más avanzado, a través de los símbolos tattwa, poderosos arquetipos indios que literalmente abren las puertas astrales al mundo de los elementos y nos permiten entrar en él y explorarlo directamente. Hacia el final de este libro, el tema elemental subyacente inherente a toda la magia natural debería ser fácilmente comprensible para el estudiante serio.

La magia natural es un estudio inagotable que le hará girar incesantemente en torno al círculo de fines y comienzos, abriéndale en cada ocasión nuevos mundos de sabiduría. Debería sentirse libre de llevar a este viaje mágico todo conocimiento previo, cotejar mis métodos con los de otros libros mágicos y formularse preguntas en todo momento, una y otra vez. Existen muchas técnicas de magia natural. Ningún método es el que mejor funciona para todos y ningún enfoque individual es el definitivo. No se hará ningún favor si no se esfuerza por aprender todo lo que pueda de todas las fuentes disponibles, extrayendo de ellas lo que funcione en su caso.

Un viaje mágico no es algo fácil. La magia es trabajo, mucho más de lo que gran parte de quienes emprenden este camino se hace cargo. Es posible aprender y dominar sus técnicas, pero ello requiere entrega. Si la magia fuese algo tan fácil como limitarse a leer un libro y luego salir y conseguir al instante lo que deseamos, todos seríamos ricos, famosos, triunfadores y bellos. Podemos tener lo que queremos si realmente lo deseamos con la intensidad suficiente y nos esforzamos para obtenerlo. He perdido bastantes estudiantes que me dicen que han venido a aprender la religión pero se quedan obsesionados con la magia. Cuando se dan cuenta del rendimiento que se espera de ellos tanto por parte de la religión como de la magia suelen derivar hacia otro sendero espiritual menos exigente.

Ya sea que se haya consagrado oficialmente a la Antigua Religión o que todavía esté decidiendo si el Arte es el sendero espiritual para usted, puede aprender a usar la magia para mejorar la calidad de su vida y de las vidas de aquellos a quienes ama. Es una práctica perfectamente natural, un don que recibió al nacer y que sólo espera ser desarrollado. Comenzamos este viaje hacia lo mágico buscando vivir nuestras vidas en armonía con la naturaleza y contemplando el universo con ojos que ven más allá de las divisiones arbitrarias entre los mundos de la forma y del espíritu. Al hacerlo llegamos a ser uno con esas energías universales, y descubrimos que podemos darles forma y dirigirlas a nuestra voluntad.

Ojalá todos sus elementos estén en equilibrio y tenga éxito en todo aquello a lo que dé forma.

¡Así sea!