La Iniciacion


Existen muchas maneras para llegar a convertirse en un practicante de la Wicca. Ninguno de ellos, a pesar de la gran cantidad de mentiras provenientes de diversas partes, conlleva a que los candidatos tengan que renunciar a su previa religión.

En el pasado, la Wicca se consideraba un secreto. En esa Wicca "tradicional", la mayoría de los practicantes hacían parte de congregaciones. Las congrega­ciones son grupos pequeños de practicantes de la Wicca, quienes se reúnen para estudiar, para hacer alabanzas y para ejecutar magia. Algunas de estas congregaciones fue­ron, especialmente, organizaciones de entrenamiento con una variedad de miembros. A medida que los candidatos aprendían los conceptos básicos de las artes rituales, ellos avanzaban y eran remplazados por nuevos integrantes. Sin embargo, otros conservaban celosamente las identidades propias de su grupo y muy rara vez permitían la inscrip­ ción de un nuevo miembro.

Esta situación se sigue presentando en la actualidad, pero también es cierto que hoy en día existen muchas congregaciones no tan tradicionales. Algunas de ellas no son iniciadoras, con el argumento que los seres huma­nos, realmente, no poseen ni la facultad ni el derecho para iniciar a otras personas. Otras, son auto-iniciadoras, bajo la consideración que tal proceso está dentro del dominio exclusivo de la diosa y del dios.

La iniciación se ha tenido como una práctica muy antigua. Normalmente, consiste en un ritual en el cual se demuestra y se celebra la aceptación del ingreso de un individuo al interior de un grupo determinado, llámese religión, o a un nivel específico de la sociedad.

En la Wicca se considera la iniciación como un proceso místico. Los rituales de la iniciación tradicional son, normalmente, experiencias dramáticas, dise­ñadas para despertar en el candidato una nueva concien­ cia en armonía con la diosa y el dios.

Si la ceremonia se lleva a cabo de manera apropiada, la persona cambiará profundamente. Ella o él emergerán del acto de iniciación con una nueva identidad, transformados en unos nuevos practicantes de la Wicca, y posiblemente, hasta lleguen a adoptar un nombre mágico. No obstante, la intención del proceso es la de desarrollar la conciencia con respecto a los estados alternos de la misma y a las rea­lidades que no pertenecen al mundo físico.

Con mayor exactitud, ¿en qué consiste un ritual de iniciación ejecutado por un practicante de la Wicca tradicional?

La respuesta se puede dividir en cinco grandes etapas a saber:

Con mucha frecuencia, se lleva a cabo un proceso de purificación. En algunos grupos, esto sencillamente puede consistir en una semana de meditaciones diarias, o una inmersión en un baño a base de hierbas y la unción con aceites perfumados. En otros casos, se le exige al candidato un estricto régimen dietético durante toda la semana anterior a la ceremonia. La dieta puede consistir en la suspensión de las carnes, los azúcares, el alcohol, la cafeína y cualquier otra clase de alimentación -los cua­les son considerados como reductores del nivel de la con­ ciencia física-. El uso de drogas ilícitas está terminante­ mente prohibido por la totalidad de los grupos que practican la Wicca, de manera que la eliminación de ese tipo de adicciones también puede llegar a considerarse como una parte del proceso de purificación. Algunos grupos utilizan la flagelación simbólica como una fase de la purificación -de la misma manera que sucede con el "calvario".

Aveces al candidato se le presente un desafío de cual­ quier índole. Lo más corriente es que se trate de preguntas como por ejemplo: " ¿está usted preparado? ¿Verdade­ ramente quiere ingresar a la religión de la Wicca? ¿Qué puede ofrecerle a la diosa y al dios?

Posteriormente, el candidato a ingresar puede ser sometido a una especie de calvario. En algunos grupos, este denominado calvario puede consistir en un acto de flagela­ción simbólica, tal y como se mencionó anteriormente. El uso del azote en la Wicca -aunque sea en un sentido sim­bólico- ha sido objeto de muchas controversias y de mucho sensacionalismo. De cualquier forma, no se trata de un procedimiento que sea utilizado por todas las congrega­ciones de Wicca, es más, ni siquiera por la mayoría de ellas. Cuando, eventualmente, llega a ser utilizado, se ejecuta en un sentido totalmente simbólico y en estrecha relación con uno de los mayores mitos de la Wicca: el viaje descendente de la diosa hacia el mundo bajo (el cual aparece impreso en su totalidad en el libro The Meaning o f Witchcraft. Además, en esos casos, se lleva a cabo sin producir el más mínimo dolor físico.

Normalmente, se continúa el proceso con una muerte simbólica y renacimiento. Este es un rasgo característico de las iniciaciones en todo el mundo, simbolizando así "la muerte" de la vida antigua del candidato y el renaci­miento en el seno de la religión o del grupo.

También podría consistir, sencillamente en otorgarle un nombre mágico nuevo a la persona que ingresa.

El candidato también puede ser cubierto con unas ves­ timentas negras con el fin de simbolizar un estado fetal al interior de la diosa, en su aspecto maternal. Los ropajes se van quitando lentamente y ella o él emergen como una persona practicante de la Wicca.

A continuación se lleva a cabo una dedicación, en la cual el nuevo practicante de la Wicca ofrece un testimonio de su lealtad a la diosa y al dios, por medio de pala­ bras, gestos o acciones.

En ese momento, el candidato es considerado como un miembro de la Wicca y, usualmente, un miembro más de alguna congregación específica.

Eso es todo lo que tiene que ver con este aspecto. No existen pactos con el diablo, no se efectúan sacrificios humanos, tampoco hay profanación de sepulturas ni rituales demoníacos. Simple y llanamente, un ritual que sirve para recibir a una persona en la religión.

Hasta hace muy poco tiempo, ésta resultaba ser la única forma de convertirse en un miembro de la Wicca. La exclusividad era la norma. Si una persona no había pasado por la fase de la iniciación con un miembro reconocido igualmente en la Wicca, entonces no era considerado, para la forma de ver de algunos, como un verdadero practicante de Wicca.

Actualmente, esta situación ha venido cambiando. La auto-iniciación se ha convertido en un fenómeno normal en nuestros tiempos. Muchos se frustran a causa de sus constantes búsquedas infructuosas de congregaciones y de profesores calificados.

Durante los años setenta, los practicantes de Wicca escribían artículos cuestionando si aquellas personas podrían considerarse verdaderamente como practicantes de esa religión. La respuesta no radica en el interior de las mentes humanas o en las distintas opiniones que pue­ dan existir al respecto, sino que está en el campo de la espiritualidad, en el interior mismo de la diosa y del dios.

Después de todo, la Wicca y todas las demás religiones sirven a un propósito mayor: facilitar la comunicación con la divinidad. Si los practicantes de Wicca se han ofrecido por su propia cuenta a esta religión, establecen relaciones con la diosa y con el dios, celebran sus fiestas, utilizan sus implementos y exaltan los ideales de esta reli­gión ¿qué iniciado se atrevería a asegurar que ellos no son practicantes de Wicca?

Los practicantes de esta religión, dedicados a ella por su propia cuenta, son tan miembros de la Wicca, como aquellos que se han sometido a los procesos de iniciación para ingresar a la religión (y también para ingresar a una congregación) bajo la dirección de otros seres humanos.

En realidad el proceso de la iniciación no consiste en un ritual físico. Esa es simplemente una forma externa. La verdadera iniciación de la Wicca consiste en un proceso mediante el cual un ser humano va convirtiéndose progre­sivamente en un ser consciente de la presencia de la divini­dad en su interior, a través de todas aquellas fuertes cone­xiones espirituales con la diosa y con el dios. Esto puede llegar a ocurrir de manera instantánea, aunque normal­ mente es una transformación gradual.

La iniciación puede manifestarse a través del amor hacia la naturaleza y la tierra. La persona puede sentir la impetuosa necesidad de vincularse a sociedades protecto­ras de animales o del medio ambiente. Un cambio de dieta -vegetariano- se puede manifestar también.

En momentos calmados, ella o él pueden escuchar la música de la Luna cuando sale en el horizonte y se llena de poder al ser iluminada por el Sol. Las estrellas pueden revelar finalmente sus misterios y prometer respuestas.

Los continuos ciclos de las estaciones, los intrincados procesos de la naturaleza y del planeta sobre el cual vivimos, pueden ser reveladas como manifestaciones maravi­llosas, benditas por la diosa y por el dios.

Inclusive, el cuerpo físico -la carne, la sangre y los huesos- se vuelve a interpretar como un lugar para el almacenamiento de datos antiguos y como un generador de poder mágico.

Cuando esto ocurre dentro del individuo, no es necesario ningún ritual físico como intermediación, a menos que haya sido solicitado por el individuo.

Sólo entonces ella o él habrán experimentado la inicia­ ción definitiva de la Wicca -a través y al interior de la diosa y del dios-.