LA ÉTICA MÁGICA

En la actualidad la gente es muy consciente de las consecuencias del abuso de poder. Es posible que sea la mayor fuente de agravios que se hacen a este planeta y sus habitantes. Cuando la gente comienza a buscar poder en su provecho se niega a ver el sufrimiento provocado por sus acciones. Finalmente la rueda de la vida cierra  el círculo y el perjuicio cesa, en general no sin haber producido antes daños irreparables.

La magia es poder y, como cualquier otra forma de poder personal, puede abusarse de él. A veces las tentaciones son grandes, des, pero quienes nos llamamos brujos nos adherimos a un sistema espiritual que reconoce que estamos conectados a las demás cosas vivientes y no podemos permitirnos caer en el abuso de poder sin sufrir lo mismo.

Dentro del Arte buscamos vivir nuestras vidas en equilibrio con toda la creación. Esto es lo que hace más poderosa nuestra. magia. Cuando estamos en equilibrio, nuestras energías personales vibran con las del universo; al ser uno con ellas, podemos servirnos de sus recursos con más facilidad. Cuando rompemos ese equilibrio enviando energías negativas a lo largo de la rueda de la vida, desbaratamos el movimiento de la rueda y ésta comienza a bambolearse. Finalmente las vibraciones que genera ese bamboleo se revierten en contra de nosotros y lo pagamos caro. Por consiguiente, el desequilibrio atraerá desequilibrio.

A mucha gente le resulta difícil manejar esto. Antes de descubrir el paganismo, mucha gente cayó en religiones que no enseñaban el concepto de autorresponsabilidad. Por el contrario, a las religiones dominantes no quieren que la gente piense por sí misma. Quieren que la gente permanezca en sus asientos, semana tras semana, mientras otro le ordena lo que debería y no debería hacer en los días siguientes. En muchos casos, el simple cuestionamiento de esos mandatos procedentes de una voluntad superior será castigado con la desaprobación pública por parte de los líderes de esa religión.

Las religiones paganas, incluida la brujería, son religiones de lo individual. Las decisiones últimas acerca de qué pensar, cómo comportarse y cómo vivir residen dentro de cada uno de nosotros. No hay excomunión y ningún tribunal eclesiástico nos juzga. No hay nadie en quién descargar la culpa en caso de que algo vaya mal. Aun cuando forme parte de un aquelarre, usted, y sóló usted, sigue siendo responsable de la clase de energía mágica que aplique a esa rueda, puesto que sólo usted soportará las consecuencias de sus elecciones. 

Existen algunas reglas que rigén las acciones de un brujo, pero hay un axioma reconocido casi universalmente como nuestro código ético regulador. Lo llamamos Principio Wicca o Pagano y establece: 

Mientras no dañe a nadie, haz lo que quieras.

Tenemos la libertad de hacer todo lo que elijamos, mágica o personalmente, en la medida en que estemos seguros de que nuestros esfuerzos y acciones no causen daño a nadie. Este «a nadie» incluye a otras personas, espíritus, animales y, sostienen algunos, a nosotros mismos. No podemos emprender acciones, aunque sean bien intencionadas, que infrinjan el libre albedrío de otro. No podemos tratar de manipular a alguien o buscar obtener poder sobre él, y tampoco podemos imponer nuestra magia positiva sobre una persona sin su autorización expresa para hacerlo. 

La brujería no es la única creencia (pie adopta un código ético como centro espiritual dominante, aunque creo que nosotros dedicamos más tiempo a pensar y hablar al respecto que los seguidores de las demás religiones: (Hasta existe una organización llamada la Sociedad de la Regla de Oró, que ha recorrido el planeta con el objetó de compilar versiones de nuestro Principio.) Este código ético se encuentra en casi todo sistema espiritual. En la cristiandad, este Principio se conoce como la Regla de Oro. Su expresión cristiana se encuentra en el Nuevo Testamento, en Lucas 6:31 «No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti». En el judaísmo el Principio fue codificado hace 2000 años por el gran maestro rabínico Hillel, quien una vez dijo a un grupo de conversos potenciales: «No hagáis a los demás lo que os abominable para vosotros. Lo demás son palabras. Id y aprended». De las religiones tradicionales africanas el Principio nos llega en la forma del proverbio popular que dice: «Lo que se da se recibe». Los brujos no son perfectos como tampoco lo es la gente de las demás religiones y a veces rompemos este código ético en forma accidental o a sabiendas. Cuando lo hacemos, debemos estar preparados para asumir las consecuencias de nuestras acciones. En nuestro sistema espiritual no hay ningún infierno al que nos arrojarán como castigo; ésa no es una retribución apropiada para alguien que está en el camino de la autorresponsabilidad. En cambio, recibimos la absolución de acuerdo con lo que conocemos como la Ley de la Triplicación. Esta Ley nos dice que todas las energías que emitimos, ya sean positivas o negativas, recaerán sobre nosotros triplicadas. No se trata de una táctica del miedo creada para que el creyente observe las reglas. 

Es simplemente el resultado natural de vivir en la rueda de la vida. No podemos apearnos de ella. Sólo debemos tomar lo que damos y recoger lo que sembramos cuando el ciclo pasa por nuestro camino. 

En contra de las opiniones dominantes, los términos magia negra y magia blanca no son populares entre los brujos modernos. Estos términos implican que todas las acciones pueden clasificarse fácilmente en buenas y malas. Si esto fuese tan sencillo, entonces la ética mágica no ocuparía tanto espacio en los libros de magia o en las enseñanzas particulares transmitidas de un brujo a otro. Nada en la vida está definido de manera tan inequívoca; ¿por qué debería ser diferente en la magia? 

En algún lugar a lo largo del viaje alguien acuñó el término magia gris para referirse a ese estado confuso entre el bien y el mal. Sin embargo, este término es insatisfactorio porque generalmente se interpreta como que se refiere a una magia que no es totalmente buena pero que alguien quiere hacer de todos modos, esperando que la porción de mal sea tan pequeña como para que no importe mucho cuando sea devuelta triplicada. 

Como ejemplo de magia gris suele citarse el caso de la magia curativa realizada por alguien que la necesita pero a quien no se le ha dado autorización para ello o nunca la solicitó. Lo racional es que el brujo que quiere hacer el hechizo tenga sinceramente las mejores intenciones hacia la persona enferma, y con toda seguridad es así como debe actuar la magia buena. 

¡Falso! 

Toda vez que viola el libre albedrío está haciendo uso de los aspectos negativos del poder mágico. He oído a brujos novatos sostener repetidamente que si están enviando buenas intenciones, aunque sea sin autorización, entonces sólo recibirán a cambio buenas intenciones. 

¡Nuevamente falso! 

Si la magia no es algo querido, aun cuando sea bien intencionada, lo que vuelva a usted no será positivo. Bajo ninguna circunstancia es aceptable entrometerse en la vida de los demás. Esto es una total violación del libre albedrío y sólo puede denominarse manipulación. Lo que recibirá a cambio de sus esfuerzos no son buenas intenciones sino una descarga triplicada de manipulación y violación de su propio libre albedrío. 

Cuando se aplican a los hechizos, estas etiquetas de colores sólo sirven para enturbiar el pensamiento mágico. No existe negro, blanco o gris. Hay un solo poder mágico virgen. No tiene ningún carácter moral y podemos utilizarlo a nuestra voluntad. Esto es equivalente al modo en que las deidades paganas difieren de los dioses dominantes. Por ejemplo, la cristiandad tiene un Dios bueno, Jehová, y un Dios malo Satán, dos entidades completamente opuestas cada una de las cuales encarna una esencia pura del bien o del mal. Las deidades paganas son simplemente seres que poseen poder. A vetes lo utilizan sabiamente y a veces no. Una parte importante de los relatos míticos existentes nos habla de las consecuencias del uso impropio de su poder.

Este concepto está en la raíz del aforismo «La bruja que no puede matar no puede curar», que suele malinterpretarse. Al decir esto, nadie está proponiéndole que salga corriendo y ponga a prueba sus facultades destructivas con el objeto de que le reconozcan sus facultades constructivas. No es más que otra afirmación di que el poder a partir del cual realizamos nuestra 5magia no es ni bueno ni malo: no es más que poder, y un brujo plenamente informado sabe cómo hacer uso de él sea cual sea el resultado deseado. Sí sigue el camino correcto del Arte, este conocimiento de poder infinito le resultará humillante y no alimentador del ego. Los brujos egocéntricos suelen encontrarse con que finalmente sus poderes se vuelven contra ellos. Saber que usted tiene acceso a ese poder, y elegir honrarlo manejándolos lo de manera responsable, es el misterio más verdaderamente facultador en el Arte. El poder auténtico y duradero no se esgrime como un arma que se exhibe sólo cuando se quiere hacer alarde; es simplemente una parte de lo que es el mago y se usa con la naturalidad de lo innato. 

En lo que concierne a la ética de la magia, puede resultar demasiado fácil caer en la falsa sensación de seguridad. En sus primeros esfuerzos puede traspasar la línea de «no hacer daño a nadie» y aunque está preparado para el contragolpe, descubre que no sucede nada. Por consiguiente, vuelve a traspasar la línea y a esperar. Sigue sin suceder nada. Después de eso usted lleno de petulancia y piensa que esos brujos viejos que trataban de enseñarle no sabían de qué hablaban, y quizá sólo querían mantener todo cl poder jugando a su favor. En primer lugar, la retribución negativa no se administra como una pelota de tenis que se hace rebotar contra una pared de ladrillos. No hay ningún rebote instantáneo. Parece que más le gusta a la rueda de la vida es golpear directamente al rostro de la complacencia en, su apogeo. Como dijo una vez mi maestra, confíe en que finalmente alguien llamará a su puerta para decirle que llegó la hora de pagar. En segundo lugar, quizá ni siquiera se dé cuenta de los bajones que indican que ha llegado la hora de pagar cuando sólo está empezando. Simplemente no habrá desarrollado las habilidades mágicas para ejercer la presión suficiente sobre el elástico de la rueda para hacerla retroceder hacia usted con una fuerza perceptible. Cuando desarrolle sus habilidades y sea capaz de enviar mayores energías hacia la rueda, mayores energías volverán hacia usted. Que sean positivas o negativas es cosa suya. 

Una última palabra y después dejaré de sermonear. Quienes hayan decidido atender a las advertencias del Principio así lo harán, y quienes decidan no atenderlas probablemente tendrán que aprender el camino dificil. Pero, por favor, si todavía duda del poder de la Ley de la Triplicación, busque a alguien que haya practicado el Arte durante un tiempo. Cualquier veterano debería tener al menos una o dos historias para contarle acerca de cómo él, o alguien que conoció en un tiempo, abusó de sus dotes secretas y de cómo pagó por la transgresión.