INVOCAR A LOS CUARTOS

Tras crear el perímetro de su círculo, deberá hacer de nuevo el circuito, esta vez de forma más pausada, para vincular los elementos a cada cuarto. 

Si dispone dentro de su círculo de las herramientas relacionadas con cada elemento, debe realizar el siguiente proceso: sosteniendo una primera herramienta, diríjase desde el altar hacia el cuarto relacionado con dicho elemento; después regrese al altar y repita esa invocación con las restantes, una por una. Esto le ayudará a conectarse con mayor fuerza al elemento invocado, y permitirá una más estrecha vinculación entre la herramienta y su elemento. En el ritual que aquí presentamos se supone que no dispone de dichos instrumentos, pero tenga en cuenta que el proceso de trazado del círculo y de invocación de los cuartos será igual de efectivo con o sin ellos. 

Observará asimismo que las palabras de esta invocación son las de una invitación, aunque quizá prefiera modificarlas para que sean una llamada o un mandato. Si así lo hace, tenga en cuenta a quién y a qué está llamando. Por lo general se acepta que los vigías, los espíritus guardianes de las direcciones, pueden aceptar órdenes. El contacto con estos seres, tradicionalmente asociados a cada uno de los elementos, se establece a través de un ceremonial mágico. Con otros elementales, como los espíritus descarnados humanos de las tradiciones populares (trasgos, gnomos, hadas), así como con todas las deidades, el contacto debe realizarse mediante la cortesía de una invitación, nunca a través de un mandato. 

Si realiza esta práctica en grupo, por ejemplo en un aquelarre, el honor de invocar a cada elemento puede corresponder a distintas personas. Las asignaciones pueden realizarse de forma arbitraria o rotatoria, aunque en ocasiones se basan en las especiales afinidades entre algunos miembros del grupo y determinados elementos. A medida que vaya adquiriendo experiencia en la construcción del círculo, descubrirá los puntos fuertes y débiles de sus conexiones con los distintos elementos. Es probable que, simplemente, se muestre más receptivo hacia determinados elementos. Tras invocar a los cuartos, se suele producir una respuesta unísona del grupo que da su bienvenida o sus bendiciones. Si realiza el proceso solo, deberá ejercer usted mismo las distintas funciones. 

En algunas tradiciones se hace sonar una campana al invocar a cada cuarto. Se trata de una práctica que no comparto, ya que considero que puede alejar a algunas formas de vida espiritual que pueden resultar beneficiosas para los rituales. No obstante, como factores positivos, el sonido de la campana puede servir de purificador y permitirle alcanzar una mayor concienciación; asimismo, puede expulsar del área del círculo a seres y espíritus de los niveles inferiores. Los partidarios de las diferentes corrientes del paganismo están divididos prácticamente a partes iguales; por tanto, a usted le corresponde decidir con cuál de sus opciones se siente más cómodo. 

Puede empezar la invocación de los cuartos desde la dirección que desee. En la mayoría de tradiciones Wicca suele iniciarse desde el norte o el este. En otras culturas se utilizan otros puntos de partida o varían en función de las estaciones o del tipo de ritual que se va a practicar. Para simplificar el proceso, en este ejemplo empezaremos por el este, la dirección que se suele asociar con los inicios. 

Orientado hacia el este, pronuncie estas palabras mientras visualiza cómo su voz alcanza los límites más lejanos en esa dirección, cubriendo toda la amplitud del tiempo y el espacio y conectándole con los espíritus del elemento aire: 

Vigías del este, silfos, guardianes, espíritus y elementales, "escuchad mi clamor. Susurrantes poderes del este y del aire, invoco esta noche (o este día) vuestra fluida, sabia, transitoria presencia. Uníos a mí en este lugar que está fuera de todos los lugares, en este tiempo fuera del tiempo, mientras construyo este círculo sagrado para rendir culto y crear magia (o cualquier otro propósito que sea relevante). Guardad, proteged, manifestaos y reverenciad junto a mí en esta noche (día), sumando vuestros poderes y bendiciones a mi labor. Bienvenidos seáis, poderes del aire, que venís a armonizar este espacio sagrado. Benditos seáis. 

Distintas tradiciones y algunos brujos tienen gestos y posturas para cada elemento. Ninguno de éstos son estándares, y muchos paganos los utilizan de forma conjunta. Si le gusta la idea de emplear gestos, inténtelo mediante el pentagrama de invocación. Debe trazar esta figura en el aire frente a usted para ayudarle a "atraen" lo que está invocando, en este caso, la presencia de los elementos; asimismo, se convierte en una barrerá protectora que contribuye a reforzar el arco de esa sección del círculo. 

Tras haber invocado al aire, permanezca durante uno o dos minutos orientado hacia el este y visualizando los poderes aéreos y todos sus espíritus asociados. Quizá quiera incluso cerrar los ojos para concentrarse en la visión del mundo astral que está justo más allá de los límites del círculo. Sienta con la mente cómo el aire le acaricia, inundándole con su energía y sus atributos que devienen parte de este cuarto de su círculo. Si se encuentra en el exterior, puede sentir realmente un suave rumor de viento que responde a su llamada. No se mueva hasta que la fuerza de esa imagen sea tan intensa que su mente no pueda soportarla. Mientras el aire siga vívido en su mente, y sienta cómo se siguen creando fuertes conexiones con ese elemento, permanezca donde está. 

Cuando esté preparado para invocar el siguiente cuarto, diríjase hacia el arco sur del círculo, siguiendo el sentido de las manecillas del reloj. Alce sus manos hacia ese cuarto, diciendo:

Vigías del sur, salamandras, guardianes, espíritus y elementales, escuchad mi clamor. Pasionales poderes del sur y del fuego, invoco esta noche (o este día) vuestra presencia ardiente y transformadora. Envolvedme en este lugar que está fuera de todos los lugares, en este tiempo fuera del tiempo, mientras construyo este círculo sagrado para rendir culto y crear magia. Guardad, proteged, manifestaos y reverenciad junto a mí en esta noche (día), sumando vuestros poderes y bendiciones a mi labor. Bienvenidos seáis, poderes del fuego, que venís a armonizar este espacio sagrado. Benditos seáis.

Permanezca de pie orientado hacia el sur, visualizando los poderes del fuego y todos sus espíritus asociados. Quizá quiera incluso cerrar tos ojos para concentrarse en la visión del mundo astral que está justo más allá de los límites del círculo. Sienta con la mente el calor del infierno astral que está en las afueras de su círculo. Deje que le inunden sus energías y sus atributos. Invítelos y permita que devengan parte intrínseca de ese cuarto. Si se encuentra en el exterior, a la luz del día, vuélvase de cara hacia el sol y sienta su calor. No se mueva hasta que la fuerza de esa imagen sea tan intensa que su mente no pueda soportarla. Mientras el fuego siga vívido en su mente, y sienta cómo se siguen creando fuertes conexiones con ese elemento, permanezca donde está. 

A continuación, diríjase hacia el cuarto oeste, mirando hacia el exterior y diciendo: 

Vigías del oeste, ondinas, guardianes, espíritus y elementales, escuchad mi clamor. Fértiles poderes del oeste y del agua, invoco esta noche (este día) vuestra presencia psíquica y purificadora. Uníos a mi en este lugar que está fuera de todos los lugares, en este tiempo fuera del tiempo, mientras construyo este círculo sagrado para rendir culto y crear magia. Guardad, proteged, manifestaos y reverenciad junto a mí en esta noche (día), sumando vuestros poderes y bendiciones a mi labor. Bienvenidos seáis, poderes del agua, que venís a armonizar este espacio sagrado. Benditos seáis.

Permanezca durante uno o dos minutos orientado hacia el oeste y visualizando los poderes del agua y todos sus espíritus asociados. Quizá quiera incluso cerrar los ojos para concentrarse en la visión del reino acuático que está justo más allá de los límites del círculo. Sienta cómo la humedad impregna cada vez más el aire. Sienta con la mente cómo sus olas astrales baten contra las orillas del límite del círculo. Déjelas que formen parte intrínseca de este cuarto. 

Algunos brujos cuentan que, en ocasiones, en el momento de invocar el elemento agua comienza a llover. Una «coincidencia» como ésta puede resultar una experiencia muy intensa, que contribuirá a reforzar la dimensión de su ritual. 

No se mueva hasta que la fuerza de esa imagen sea tan intensa que su mente no pueda soportarla. Mientras el agua siga vívida en su mente, y sienta cómo se siguen creando fuertes conexiones con ese elemento, permanezca donde está. Cuando esté preparado, diríjase hacia el cuarto norte:

Vigías del norte, gnomos, guardianes, espíritus y elementales, escuchad mi clamor. Poderes estabilizadores del norte y de la tierra, invoco esta noche (este día) vuestra presencia firme y confortante. Uníos a mí en este lugar que está fuera de todos los lugares, en este tiempo fuera del tiempo, mientras construyo este círculo sagrado para rendir culto y crear magia. Guardad, proteged, manifestaos y reverenciad junto a mi en esta noche (día), sumando vuestros poderes y bendiciones a mi labor. Bienvenidos seáis, poderes de la tierra, que venís a armonizar este espacio sagrado. Benditos seáis.

Tras invocar a la tierra, permaneza orientado hacia el norte mientras visualiza los poderes terrestres y iodos sus espíritus asociados. Quizá quiera incluso cerrar los ojos para concentrarse en la visión del mundo astral que está justo más allá de los límites del círculo. Sienta la presencia de estabilidad, amor y soporte, cualidades que la tierra aporta a su espacio sagrado. 

Siéntala bajo usted, cómo crece a través de su ser como la savia a través del tronco de un árbol, inundándole con sus energías y atributos. Deje que invada el espacio a su alrededor y pase a formar parte integral de ese cuarto de su círculo. No se mueva hasta que la fuerza de esa imagen sea tan intensa que su mente no pueda soportarla. Mientras la tierra siga vívida en su mente, y sienta cómo se siguen creando fuertes conexiones con ese elemento, permanezca donde está. 

Una vez invocado el cuarto norte, y antes de regresar al altar para llevar a cabo el ritual, deberá dirigirse hacia el este con el objeto de completar el círculo. Algunas tradiciones dictan que el círculo debe volver a ser recorrido, hasta llegar a un total de tres vueltas. Tres es el número mágico en las artes de brujería celtas y escandinavas, seguidas por una gran mayoría de los paganos modernos.

INVITACIÓN A LO DIVINO

En este punto también es costumbre invitar a su círculo al Dios y a la Diosa. Dése cuenta, he dicho «invitar». Las deidades nunca reciben órdenes. Si tiene sus divinidades benéfactoras, invóquelas por sus nombres. Si no es así, puede sustituirlos por los términos Señor y Señora, o simplemente por los de Dios y Diosa. Confíe en que esos poderes creadores, el masculino y el femenino, no sólo pueden responderle: lo harán. 

Si utiliza un altar, es habitual disponer sobre él algunos símbolos que representen al Dios y a la Diosa. Algunos brujos utilizan velas con esta función, una para cada divinidad. Al encenderlas se representa la invitación a cada deidad, mientras que la llama simboliza su presencia.