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En este punto también es costumbre invitar a su círculo al Dios y a la Diosa. Dese cuenta, he dicho «invitan>. Las deidades nunca reciben órdenes. Si tiene sus divinidades benefactoras, invóquelas por sus nombres. Si no es así, puede sustituirlos por los términos Señor y Señora, o simplemente por los de Dios y Diosa. Confíe en que esos poderes creadores, el masculino y el femenino, no sólo pueden responderle: lo harán.

Si utiliza un altar, es habitual disponer sobre él algunos símbolos que representen al Dios y a la Diosa. Algunos brujos utilizan velas con esta función, una para cada divinidad. Al encenderlas se representa la invitación a cada deidad, mientras que la llama simboliza su presencia.

El cromatismo de las velas viene determinado en muchas tradiciones Wicca, pero si trabaja solo puede escoger el color o colores que considere apropiados. Si no está seguro de su elección, el blanco es siempre una opción válida, pero también puede escoger alguno de los siguientes:

Colores de las vela del Dios: Rojo (color de fuego), Naranja (color de fuego), Dorado (color solar), Marrón (un color del Dios de los bosques), Púrpura (un color de realeza), Azul (usado en ocasiones para los dioses padres).

Colores de las vela de la Diosa: Rojo (para la sangre de la madre), Blanco (color tradicional de la Diosa virginal), Negro (color tradicional de la Diosa terrible), Plateado (color lunar), Púrpura (color lunar y color de realeza), Blanco azulado (usado en ocasiones para la Diosa virginal),

Si no utiliza altar, no se preocupe. Una invitación sin velas, pero sentida desde el fondo de su ser, es igual de efectiva. Las deidades conocen su situación y son comprensivas con sus posibilidades económicas que los humanos.

Las invitaciones no tienen por qué ser muy largas, tan sólo sinceras. Al igual que la invocación a los cuartos, pueden realizarse tanto portando herramientas como sin ellas. Algunos brujos llaman al Dios con un Athame o una espada en su mano, mientras que para invocar a la Diosa utilizan un cáliz. Las armas blancas y las varas simbolizan el poder del falo de Dios, y el cáliz representa el útero de la Madre Diosa. La decisión de utilizar estos instrumentos le corresponde a usted. Oriéntese hacia la dirección que su tradición o usted consideren como el hogar de los dioses, respire profundamente varias veces y, con la mente, alcance ese lugar para conectar con los arquetipos divinos que allí habitan.

Las invitaciones a cada divinidad deben realizarse por separado. Puede iniciarlas con la del Dios o la Diosa que su tradición o sus creencias personales le dicten.

Invitación a la Diosa: Bendita Señora de la vida, la muerte y el renacer, madre de toda la creación, humildemente invoco tu presencia en mi círculo esta noche. Sé testigo de mi magia y déjame participar de tus energías creativas. Bienvenida y bendita seas.

Invitación al Dios: Bendito Señor, Dios de este mundo y del mundo que vendrá, espíritu de los bosques, humildemente invoco tu presencia en mi círculo esta noche. Sé testigo de mi magia y dame tus bendiciones. Bienvenido y bendito seas.

Si está utilizando velas, enciéndalas al pronunciar las últimas palabras de cada invitación.