Círculos y Altares

El círculo es una figura geométrica única. No tiene comienzo ni tiene fin -es un símbolo de la perfección-. Un círculo define efectivamente el espacio, sin la agudeza de los ángulos ni de las esquinas. Contiene y al mismo tiempo resiste a las diferentes fuerzas o energías que pue­dan introducirse en él.

Ubiqúese en el centro de un terreno plano libre de árboles. Observe hacia el horizonte y vaya dando la vuelta muy lentamente. Verá cómo la cúpula del firma­ mento se le asemeja a la forma de un gran círculo sobre su cabeza.

Durante la Luna llena, cuando su figura se eleva en el preciso momento de la puesta del Sol, aparece como un globo de luz blanca, redondo y resplandeciente. El Sol también aparece como un círculo plano cuando está ocul­ tándose por el Occidente.

Aunque no podríamos establecerlo concerteza, estas pueden haber sido algunas de las razones por las cuales las personas de las épocas antiguas utilizaron los círculos en sus trabajos de magia. Estos círculos eran considerados como unos elementos con energía protectora, así como también representaciones del Sol y de la Luna. Por consi­guiente, se tenían como la esencia espiritual de nuestro medio ambiente físico, es decir, la divinidad hecha carne.

La mayoría de los libros que se ocupan de la magia contienen instrucciones bastante complicadas para la elaboración de un "círculo de magia". Durante la Edad Media y el Renacimiento, este elemento se constituyó en la herramienta más poderosa de la magia para combatir a los espíritus que eran invocados.

El mago se ubicaba de pie dentro de este círculo y con­ juraba al espíritu para que adoptara una apariencia visible al interior de un triángulo que trazaba cerca de él (pero fuera del círculo). En estos casos, el círculo se utilizaba por su cualidad protectora.

En Wicca no exaltan ni a los espíritus ni a los demonios, no obstante sí utilizan los círculos mágicos. Los primeros libros que hacen referencia a la Wicca comenzaron a apa­recer hacia 1954 y se ocuparon en gran medida del círculo de la magia. Durante esta forma de generar energía psí­quica, los practicantes se relacionaban con la diosa y con el dios y desarrollaban rituales de veneración y de magia.

Hasta hace poco tiempo, la verdadera naturaleza del círculo mágico fue revelada públicamente. No es exactamente un círculo sino más bien una especie de esfera de energía. En estos rituales, los practicantes de la proyectan la energía proveniente de su cuerpo a través de athame (cuchillo). Por medio de la visualización se mol­dea esta energía hacia la esfera de luz resplandeciente.

La mitad de esta esfera se encuentra sobre la superficie del suelo, mientras que la otra mitad queda por debajo. De tal manera que el círculo mágico se traza exacta­ mente en la superficie del suelo, sobre la línea en la cual la esfera se divide en dos.

Un círculo define el espacio en dos dimensiones, mien­ tras que una esfera lo define en tres. Por consiguiente, desde la perspectiva Wicca, la esfera es un espacio sagrado para llevar a cabo los rituales.

Esto puede parecer un tanto confuso para aquellas personas que no tienen ningún conocimiento acerca de esta religión. ¿Por qué razón los practicantes, simple y llanamente, no construyen templos hechos de piedras, ladrillos y cemento y, de esa forma se evitarían todas esas complicaciones? Algunos llegan a hacerlos, pero a pesar de eso, inclusive mucho después de haberlos construido, continúan creando la esfera antes de ejecutar la mayor parte de sus rituales.

Las razones para mantener esta costumbre son muy simples:

  • La esfera mágica (más conocida como círculo mágico) delimita un lugar, caracterizado frecuen­temente con la expresión, "entre los mundos" - un lugar sobre el cual los seres humanos se pueden poner en contacto con la diosa y con el dios-.
  • La creación del círculo mágico es uno de los ritua­les más importantes de la Wicca, un aspecto clave que la hace diferente de cualquiera de las demás religiones.
  • Templos mágicos de esta naturaleza son preferi­dos, en vez de los lugares que se construyen en forma física para la adoración.

Por lo anterior, podemos afirmar que los practicantes no tienen templos construidos en forma tradicional. Por su puesto que ellos pueden adaptar áreas de trabajo al interior de una habitación, de un granero, de un establo, o en cualquier lugar. Pero ni siquiera así, esas áreas se constituirían en templos genuinos. El verdadero templo de la Wicca es una construcción transitoria, edificada y desbaratada en todos y cada uno de los rituales.

Reflexione acerca de esto durante un momento. Si un miembro de una religión ortodoxa fuera a construir físicamente su templo antes de cada sesión de adoración, ¿no sería mucho más efectivo a la hora de realizar su trabajo?

Los humanos guiados por el materialismo, construyen impresionantes edificaciones diseñadas cuidadosamente para inducir la espiritualidad al interior de cada uno de los creyentes. A diferencia de aquellos, en Wicca se cons­truyen templos provisionales hechos de energía mágica. De tal manera, esta energía -sus cualidades y los efectos que produce sobre la psiquis humana- determina la dis­posición adecuada entre los practicantes. Es justamente a eso, a lo cual he denominado "conciencia ritual".

Esto no tiene ningún misterio aunque parezca así para aquellos que no son practicantes. De cualquier manera, el círculo mágico es una poderosa construcción de energía. Dentro del círculo, una persona susceptible es capaz de percibir verdaderamente que él o ella se encuentran distantes de su mundo cotidiano, como en una especie de ambiente mágico, de energía y de espiritualidad.

Lo normal es ubicar el altar en el centro del círculo. Puede ser una mesa, una roca, un tronco de árbol o, inclusive, una zona de suelo despejado especialmente para los casos en los que se vayan a ejecutar rituales o trabajos a la intemperie. Su función básica consiste en sostener los elementos que han de ser utilizados durante el ritual.

Aún cuando éste es un libro introductorio, es conveniente incluir un ritual Wicca para mostrar la forma exacta en la cual se elabora un círculo mágico. En el pasado ésta información se consideraba un secreto, pero en la actualidad se han publicado muchos libros en los cuales se revela la manera exacta en la que se deben ela­ borar los círculos mágicos.

El siguiente ritual, dentro del cual he insertado notas explicativas entre paréntesis, no es antiguo pero sí es representativo.


El círculo de piedras

El círculo de piedras se utiliza durante rituales ejecutados en recintos cerrados para aumentar la energía, la capaci­dad de meditación y otros aspectos relacionados.

Primero que todo limpie toda el área con una escoba especial para el ritual.

Para elaborar este círculo, necesitará cuatro piedras grandes y planas. Si no consigue ninguna, puede utilizar velas para demarcar los cuatro puntos cardinales del cír­ culo. Puede utilizar velas blancas o moradas, o si lo prefiere, utilice los colores correspondientes a cada una de las direcciones -verde para el Norte, amarillo para el Oriente, rojo para el Sur y azul para el Occidente-.

(Cada tradi­ ción hace su propia relación entre los colores y los puntos cardinales, por lo tanto existen otras distintas; este es sola­ mente uno de los tantos sistemas posibles).

Coloque la primera piedra (o vela) en dirección hacia el Norte, para representar al espíritu de la piedra del Norte. Durante el ritual, el momento en que se invoca al espíritu de las piedras, en realidad, lo que se está invocando es todo aquello que reside en esa dirección, inclu­ yendo por su puesto las energías elementales. (En Wicca no se invocan a los espíritus; el término "espíritu" se uti­ liza en estos casos porque es menos sexista que las pala­ bras utilizadas más comúnmente, tales como "rey" o "señor". Las cinco energías elementales mencionadas anteriormente son las siguientes:

La tierra (relacionada con el Norte), el aire (relacio­ nado con el Oriente), el fuego (relacionado con el Sur), el agua (relacionado con el Occidente) y Akasha (espíritu omnipresente sobre la tierra). Las primeras cuatro son emanaciones de la quinta.

Después de haber colocado la primera piedra (o vela) en dirección hacia el Norte, coloque la del Oriente, la del Sur y la del Occidente. Las cuatro deben quedar for­ mando como una especie de cuadrado, el cual debe abar­ car prácticamente la totalidad del área de trabajo. Este cuadrado representa el plano físico sobre el cual existi­ mos, es decir: la tierra.

Ahora tome una cuerda larga que sea blanca o morada (elaborada preferiblemente en hilaza trenzada) y extiéndala en la parte exterior del círculo, utilizando las cuatro piedras o velas como guías. La cuerda puede ser ubicada de tal manera que las piedras permanezcan den­ tro del círculo. En este momento usted tiene un cuadrado y un círculo representando la realidad espiritual. Como tal, este es el círculo encuadrado -el sitio de interpene­ tración entre los campos físico y espiritual-.

El tamaño del círculo puede oscilar entre cinco y veinte pies (1.50/6 mts.), dependiendo de usted o del tamaño de la habitación.

El siguiente paso es levantar el altar. Se recomienda utilizar los siguientes implementos:

  • Un símbolo de la diosa.

  • Un símbolo del dios.

  • Un athame.

  • Una varita mágica.

  • Un incensario (así como incienso).

  • Un pentáculo.

  • Un recipiente con agua.

  • Un recipiente con sal.

  • Flores y vegetales.

  • Una vela roja en un candelabro (sino está utili­zando velas para demarcar los puntos cardinales).

Otros instrumentos o materiales requeridos para el ritual, el hechizo o el trabajo de magia. Construya el altar de acuerdo a su propio estilo y gusto. Además, asegúrese de tener a la mano suficientes fósforos. Se recomienda igualmente tener pedazos de car­ bón de leña para quemar el incienso (a menos que usted esté utilizando palitos o conos de incienso).

Encienda las velas y el incienso. Levante el cuchillo (athame) y lleve su hoja hacia el recipiente con agua. Luego diga:

Yo consagro y limpio esta agua, que habrá de ser purificada y destinada, que habrá de ser purificada y destinada, para que permanezca dentro del sagrado cír­culo de piedras. En el nombre de la diosa madre y del dios padre, yo consagro esta agua.

(De manera intencional, durante este ritual, yo evito especificar nombres tanto para la diosa como para el dios -y lo hago a lo largo de todo el libro- con el fin de que los estudiantes descubran por sí mismos con cual forma de divinidad se sienten más confortables. De nuevo reitero que utilizar, aquí, nombres para las divinidades puede ser interpretado como una limitante.

Algunos practicantes no los utilizan en lo absoluto). Al hacer esto, visualice su athame eliminando toda la negatividad que pudiera existir dentro del agua. Enseguida, toque la sal con la punta del cuchillo mien­tras que va diciendo:

Bendigo esta sal que habrá de ser destinada para que permanezca dentro del círculo sagrado de piedras. En el nombre de la diosa madre y del dios padre, yo bendigo esta sal (La sal se bendice, más no se purifica puesto que se considera como algo puro).

Ahora póngase de pie, mirando hacia el Norte, justa­ mente sobre el borde de la cuerda que delimita el círculo. (Los practicantes en la actualidad convocan el poder per­ sonal a partir del interior de sus propios cuerpos, alistán­ dolo así para que luego se proyecte durante la elabora­ ción del círculo).

Mantenga su athame apuntando hacia fuera, a la altura de su cintura. Camine lentamente alrededor del círculo, en el sentido de las manecillas del reloj; sus pies deben estar precisamente junto a la parte interior de la cuerda, car­ gando el área de trabajo tanto con sus palabras como con su energía.

Utilizando el recurso de la visualización, elabore el cír­ culo, viendo cómo fluye el poder desde la hoja de su cuchillo. A medida que va caminando extienda la energía hasta que consiga darle la forma completa de una esfera que rodee toda el área de trabajo -recuerde que la mitad de ella debe quedar por encima de la superficie del suelo y la otra mitad por debajo-.

Mientras que hace esto, vaya diciendo: 

Aquí está el límite del círculo de piedras. Nada que sea diferente del amor entrará en él. Nada que sea diferente del amor emergerá de su interior. Que este círculo sea cargado, O ancestros, O ancestros, por intermedio de sus poderes.

("O ancestros" es una referencia poética que hace alu­ sión tanto a la diosa como al dios. La última frase emplaza a la diosa y al dios para que carguen, o le con­ cedan el poder, a través de su energía, al círculo y al ritual que se va a llevar a cabo posteriormente).

Cuando llegue al Norte, coloque el athame sobre el altar. Levante la sal y riéguela alrededor del círculo, empe­zando y terminando en el punto Norte y moviéndose en dirección de las manecillas del reloj.

Luego lleve el incen­ sario humeante desde el altar hasta donde está la vela roja encendida que señala el punto Sur. Finalmente riegue agua por todo el círculo. En éste momento sienta cómo cada una de estas sustancias van purificando el círculo. Ahora el círculo de piedras se encuentra sellado (ade­más, está limpio y purificado). 

Sostenga la varita mágica en lo alto mientras está de pie en el punto Norte, al borde del círculo y diga:  

O espíritu de la piedra del Norte, uno de los antiguos de la tierra, yo te invoco para que atiendas a este círculo. Que éste sea cargado, O ancestros, por intermedio de sus poderes.

A medida que dice esto, visualice una neblina verdosa que va elevándose y retorciéndose en la parte Norte del cuadro, encima de la piedra. Esta es la energía elemental de la tierra. Cuando el espíritu (es decir, la energía ele­ mental de la tierra asociada con el Norte. Esto no consti­tuye la conjuración de un demonio, sino el emplaza­ miento de una energía natural) se presente, baje la varita mágica y llévela hacia el Oriente; elévela y diga otra vez: 

O espíritu de la piedra del Oriente, uno de los antiguos del aire, yo te invoco para que atiendas a este círculo. Que éste sea cargado, O ancestros, por intermedio de sus poderes.

Visualice la neblina amarillenta en forma de energía de aire. Baje la varita, llévela hacia el Sur y repita lo siguiente mientras que la mantiene en lo alto, visualizando una especie de neblina de fuego de color rojizo: 

O espíritu de la piedra del Sur; uno de los antiguos del fuego, yo te invoco para que atiendas a este círculo. Que éste sea cargado, O ancestros, por intermedio de sus poderes.

Finalmente, llévela hacia el Occidente y diga mientras que sostiene en lo alto la varita mágica: 

O espíritu de la piedra del Occidente, uno de los antiguos del agua, yo te invoco para que atiendas a este círculo. Que éste sea cargado, O ancestros, por intermedio de sus poderes.

Visualice la neblina azulosa, la esencia del agua (el elemento correspondiente). El círculo respira y está vivo a su alrededor. Los espíritus de las piedras están presentes. Sienta sus energías. Visualice el círculo resplandeciente y aumentando cada vez más el poder.

Póngase de pie y sién­ talo una vez más. El círculo de piedras está completo. Ya se pueden invocar a la diosa y al dios y ejecutar magia.

Liberar el círculo

(Después de finalizar cada ritual de la Wicca, se acos­ tumbra a liberar o a dispersar el círculo, con el fin de devolverle al lugar su normalidad habitual. He escuchado de algunas tradiciones que fallan en la ejecución de este proceso).

Una vez que haya finalizado el ritual, póngase de pie mirando hacia el Norte y, mientras que sostiene levan­ tada la varita mágica, diga:

Adiós espíritu de la piedra del Norte. Te doy mis agradecimientos por haberte hecho presente aquí. Vete por el camino del poder.

Repita esta misma fórmula, mirando hacia el Oriente, hacia el Sur y hacia el Occidente, sustituyendo única­ mente la dirección a la cual se está refiriendo con sus palabras. Después de esto, regrese hasta el punto Norte y sostenga en lo alto la varita mágica durante algunos momentos.

Coloque la varita sobre el altar. Tome el athame. Pón­ gase de pie en el punto Norte. Rompa la pared del cír­ culo con el cuchillo, a la altura de la cintura. Vaya girando lentamente, alrededor del circulo, en el sentido de las manecillas del reloj, visualizando la forma en que su poder va siendo absorbido por el cuchillo. Literal­ mente, hálelo hacia la hoja y hacia el puño del athame. Sienta cómo el círculo se va disolviendo, se va enco­ giendo -sienta cómo el mundo exterior, poco a poco, empieza a recuperar su dominio sobre el área-.

Cuando usted llega de nuevo al punto Norte, el cír­ culo ya no existe más.

Este es un ejemplo de la elaboración del círculo mágico. Aunque se ha escrito para que sea ejecutado por un practicante solitario, la mayor parte de estos círculos son elaborados para llevar a cabo trabajos colectivos; aún cuando sólo pueda estar involucrado un individuo en la real elaboración del círculo.

No sobra repetir que "los espíritus de las piedras", los cuales han sido mencionados en el ejemplo anterior, no son almas humanas descorporizadas -no son fantasmas, ni demonios ni, ánimas en pena-. Ellos son llamados según algunas tradiciones Wicca como "los señores de las torres de vigilancia" o "las reinas y reyes de los elemen­ tos". Estas son energías elementales que son invocadas durante el ritual con propósitos de protección o para que faciliten sus energías especiales.

Esta es una práctica uni­versal Wicca. Los Wicca consideran al círculo mágico como el lugar más propicio para rendirles culto a la diosa y al dios; sin embargo, también se le ha asignado una segunda fun­ ción: almacenar y concentrar grandes cantidades de ener­ gía mágica. No obstante ésta se considera como una fun­ ción secundaria. El círculo no se constituye en algo estrictamente indispensable para poder llevar a cabo los trabajos de magia con resultados exitosos, ya sea en eje­ cuciones colectivas o de practicantes solitarios.

Así pues, el círculo (esfera) de energía se constituye en el templo de la Wicca.